15 de mayo. 9:45. Hay ganas de llegar al gimnasio pero es mu temprano. Umm… hay que empezar a revisar los horarios de los cursos, la verdad.
Me medio estampo con Sifu. Sonrisita mientras mira mi camiseta, de un azul marino preciosísimo. Le doy la mano, buenos días Sifu, buenos días, miraditas de jejeje por ambas partes y cada mochuelo a su camino. Sólo ha venido él. Ni sifu Javi ni sifu Pepe han podido bajar, así que tanto mejor para mí.
Empieza el curso. Muy movido no es, la verdad. Hay muchas explicaciones en relación al revolution. Estructura del sistema, método de enseñanza-aprendizaje-exámenes, conceptos, objetivos a conseguir… Vemos la secuencia de ataque. Cacho a cacho. Sifu nos explica el por qué de cada golpe, cada posición y cada carga de peso y, poco después, le da por complicar la situación: el compañero tiene que lanzar golpes directos y circulares. Alguno entra, pero la cosa va bien. Después de zurrar a algún GT y volver a explicar, aclarar y corregir, empezamos con las reacciones básicas, chisao, propiocepción (no había una palabra más difícil, leche??), palabrota, manitas o como sea. Vemos las tres primeras.
Primera reacción: sobre la entrada, puño cruzado del compañero para bonsao sobre el brazo derecho y luego sobre el izquierdo. Segunda reacción: tira-y-pega. Mientras se pega un tirón con la mano izquierda al brazo derecho del compañero, se pega un puñetazo con la derecha y viceversa. En una clase normal ya habría abogado como veinte mil millones de veces la supresión de ese ejercicio, pero paso porque no quiero morir… aún. Tercera reacción: sobre uno de los puñetazos de la segunda reacción, el compañero empuja al brazo que pega hacia arriba provocando que el codo le pegue en la mandíbula y que el brazo vuelva a la frontera como si fuera el golpe 1 de la secuencia.
Terminamos a eso de las 13 horas 30 minutos. Yo me largo a toda leche al aeropuerto y el resto de los mortales a comer. Me como un bocata en el coche y llego a eso de las tres y cuarto al gimnasio, donde sólo están Jonathan y Luis. Guay. Estos se han ido a Colombia a tomarse el café. Tras quince minutos de espera, llegan los cafeteros.
Seguimos viendo las reacciones básicas un tiempo mientras Sifu controla el panorama, yo le controlo a él cada vez que se me acerca, for it the flys y examina a dos chicos de Valencia. Exámenes. Secuencia en estático. Nos va parando para cómo nos posicionamos en los cuatro golpes. Corrige por aquí y por allá, un par de centímetros arriba, el codo un poco más metido, un poco más a la izquierda… Estoy por ofrecerle a Sifu una regla, escuadra y cartabón para que le resulte más fácil XD
Y llega la hora. Empieza con Juan y Javi, sigue con Fernando y Pepe y… se planta delante de mí. Jejeje.
- “¿De qué equipo eres?” – pregunta Sifu.
- “Del Barça” – guantazo que me trago. Pepe que mira en plan ala-ya-empezamos.
- “¿De qué equipo eres?” – vuelve a preguntar sonriendo.
- “Del Barça” – y otra que me trago.
Se me hecha encima y mi 1 no consigue frenarle (puñetero Miura, coño). Evidentemente, me lleva al suelo y caemos al ladito del ordenador de Pepe, que se preocupa más por “el ordenador, el ordenador”, dixit, que por la integridad fisico-psicológica de su alumna, pse XP Consigo mantener alejado a Sifu con mi rodilla 15 segundos, tras los cuales me gana la posición y se apalanca sobre mi costado, otra vez. Brazo al cuello que medio consigo apartar un par de veces pero vamos, ná de ná. Vuelve a ignorar las palmaditas de suéltame-me-rindo.
- “¿De qué equipo eres?”
- “Del Barça” – respondo casi sin O2 en el cuerpo.
- “Se muere” – dice mi pobre y sufrido instructor en in intento de que el Miura me suelte.
- “¿De qué equipo eres?”.
- “Del Barça”
- “¿De qué equipo eres?”
- “Bayern München” – en vano intento de que me suelte.
Más palmaditas ignoradas, un par de mordiscos que no doy (prometí portarme bien ^^ ) algún que otro “Va, que se nos muere” ignorado, un “Déjala que se muere” ignorado, un par de respuestas en forma de negación con la cabeza ignoradas…
- “No lo va a decir, o sea que… si ya la mata” – comenta mi jefe por ahí mientras es ignorado, otra vez, por el Sifu.
- “¿Qué quiere que diga?” – pregunta Jonathan.
- “Que es del Madrid”.
Y no lo digo aunque le suelto a Sifu unos cuantos puñetazos en la nuca y un “Mach schon”, en plan, venga-ya-tu-ganas-suéltame-osti. Se apalanca más todavía sobre el estómago.
“¿De qué equipo?”. Niego. Me falta aire, aunque algo menos que antes. “¿De qué?”. Niego. “¿De qué equipo?”. Niego y el brazo vuelve a ir al cuello. “¿De qué?”. Acho, mira que es cabezón, pienso mientras niego e intento pillar un mini-chute de O2. “¿Cuál?”. Niego. Me mata unos segundos más y, tras más de dos minutos y medio, me suelta.
- “Se morirá antes de decirlo” – le comenta Pepe a Sifu, que se va a por Laura mientras sonríe.
Después coge a Jonathan y a Luis y me vuelve a tocar la china. Es para el examen. Guay. Distancia, entrada, reacciones, corrige un par de cosillas y en la cuarta reacción, me engancha del costado agarrando con ganas. Le meto la mano al cuello para separarme pero me empuja contra el espejo, donde me gana la espalda. Genial, tu. Al suelo otra vez no sin antes haber recibido un par de mini-codazos. Me marca un par de rodillazos en la cabeza después de explicarme lo mucho que me quiere y que sólo era una explicación. Intento salir ya que la forma de suelo y yo no nos llevamos bien, pero acabo dejándole el brazo a Sifu para que me haga una americana bien hermosa. Me rindo sin condiciones y, tras clavarme la barbilla en el ojo izquierdo, me suelta.
Otra vez. Distancia, entrada, reacciones en orden, distancia, entrada, reacciones en desorden y…
Sin más percances, termina el curso. “Nos vemos en Conil”, “por supuesto Sifu, camiseta del Barça incluida”, “no serás capaz”, miradita de vaya-que-no-ya-lo-verás “ya verás como si”, Pepe, el pobre, que nos casi-ignora, “pues eso, ya lo veremos”, a las duchas y cada cual a su casa, que el día a sido largo. Ya sólo queda prepararse para el verano, camiseta del Barça incluida.
jueves, 15 de julio de 2010
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