El Rollo. Murcia. Sábado. Veintisiete. Febrero. Dos mil diez. Ocho horas. Veinticinco minutos. Fernando, Laura y yo esperamos a Juan, que llega, puntual, a las ocho y media.
Decido que es muy temprano y que una hora larga de viaje es mucho viaje, así que me pongo los cascos, me apalanco y duermo hasta que llegamos a Benidorm.
Siguiendo la premisa de “en cuanto lleguéis a Benidorm vais a ver unos carteles por todos lados indicando por dónde tenéis que ir” llegamos casi a la playa. Damos la vuelta y en la primera rotonda giramos a la izquierda en dirección a La Nucía, según indicaciones de la señal indicatoria. Empezamos a ir justos de tiempo y seguimos sin ver nada que nos señale la dirección a seguir para llegar al polideportivo. Salimos de La Nucía, llegamos a Polop y rien de rien. Volvemos a dar la vuelta y nos aparece una señal con un “Poliesportiú” bien hermoso.
Llegamos unos diez minutos tarde y se suceden las reacciones. Rafa me mira flipando, Pepe resopla diciendo “Madre mía” y sifu Pepe, tras negar con la cabeza, suelta un “Hasta que no te quites eso, no te saludo” cuando me acerco a saludarle. “Pues bien bonita que es”, le replico pasando la mano derecha por encima del escudo del Barça. Aparece Sifu, saluda a los demás, me mira, suspira, “Esa camiseta…”. “Ya la verás al medio día”, pienso. Y… joder que brazacos. Como para decirle “Visca Barça”, leche.
Vestuario, cambio de camiseta, pista, consigo saludar a sifu Pepe que por lo visto prefiere más una camiseta azul marino a la del Barça y charla de inicio del curso. Explica el por qué de la separación, del cambio y el desarrollo del nuevo sistema. Comenzamos.
Secuencia de ataque. Primero en estático, sólo con cargas de peso pero siempre atacando al eje y al que se le añade el desplazamiento poco después. Continuamos con las cuatro reacciones básicas. Primero vistas de forma individual y, una vez vistas, todas juntas. Le doy trabajo al chico con el que me he puesto. No lo tiene muy entrenado, por lo que tardamos un poco en cambiar el rol. Mientras, Sifu no ha parado de corregir y explicar, de dar vueltas, pabellón arriba y pabellón abajo, mirando. Hay veces que se para, observa, sigue dando vueltas… Cuando está cerca le sigo con el rabillo del ojo, no sea que se le ocurra engancharme por detrás para hacerme soltar un “Alá Madrid”, que ya le gustaría. Cierto que si quiere enganchar, engancha, pero por lo menos que le pueda meter un par de patadas como mínimo. Cambio de ejercicio con demostración de Sifu con Iñigo, un GT, y… wow… El tío además hay veces que se para y explica a cámara lenta algún que otro movimiento. “Venga, ahora vosotros” dice cuando termina mientras da una palmada. “No os pido que salga así, pero más o menos”.
Miro a mi compañero, que sonríe y resopla. “Habrá que intentarlo”, dice. Lo que tenemos que hacer es la secuencia de forma fluida mientras el compañero lanza golpes. Lo intentamos pero tras ese momento de joder-qué-tío-cómo-se-mueve-ya-me-gustaría-a-mí-hacer-eso, llega el momento del bajón más absoluto del día porque, oh cruel casualidad, destino, sino y la madre que parió a los dioses celtas, griegos, romanos, germanos y egipcios, nos encontramos rodeados de grados técnicos. No es justo. Después de ver a dos maquinitas, esto ya es demasiado. Vergüenza debería darles, rediós. Se lo digo a Pepe añadiendo, además, que tienen kilómetros de pabellón para ellos solitos y para evitar depresiones en sus alumnos. Ríe y me contesta que somos nosotros los que tenemos kilómetros de pabellón para evitar depresiones por culpa de nuestros instructores. Jum… Por último, realizamos la secuencia de ataque desde fuera de distancia, cubriendo fronteras.
Tras tres horitas largas de curso plagadas de interrupciones necesarias para, sobre todo, aclarar dudas, acabamos. Me acerco a Pepe a comentarle algo y sifu Pepe, a traición y por la espalda, vil bellacos los españoles estos, me corta el cuello con las llaves del coche. Respondo marcándole un codazo. “Ey, ¿que me vas a pegar si te he cortado el cuello?”, pregunta mientras asiento. “Uy, ésta… no lo sabes tu bien”, responde mi sufrido instructor. “Pero si te he cortado el cuello…” dice mirándome. “Pero antes de morir, si aún puedo pegar…”, sonrío. Nos vamos al vestuario y luego a comer.
Llegamos al restaurante. La peña flipando, Pepe, el pobre, que vuelve a resoplar, sifu Javi que me medio sigue con la mirada, Sifu y sifu Pepe que niegan con la cabeza.
Hay dos mesas alargadas y me siento en la del fondo, en el lado de Sifu pero justo en el otro extremo, junto a los alicantinos y Laura. En la otra mesa, justo enfrente, tengo a Juan, Fernando y a sifu Javi, que lanza, de vez en cuando, alguna que otra miradita al escudo.
Antes del postre decido que tengo que ir al baño. Cuando llego al final de la mesa, Casimiro, sentado a la vera izquierda de Sifu me engancha del brazo: “Mira Sifu, del Barça”, le suelta como si el tío aún no se hubiera dado cuenta. Se levanta, miro a Pepe que levanta las cejas en plan culpa-tuya-no-quiero-saber-nada, miro a Sifu, nos mantenemos la mirada y… puño al hígado.
Doblo, más por la sorpresa que por el dolor (los he recibido más fuertes xD ) y me intento zafar de eso que llaman brazo. Levanto la rodilla pero se protege a tiempo y le doy en el muslo. “Saludos de Adrián”, me dice cuando consigue hacerme la mataleón que andaba buscando y obteniendo como respuesta un “Vale, que joputa” y una lluvia de patadas, pisotones, puños, codazos y semi-mordiscos (apenas si le rocé con los dientes, la verdad) antes y durante la mataleón, que ignora al igual que los toquecitos que le doy cuando empieza a faltarme el aire. Afloja un poco al notar que me hace falta un chute de O2 con relativa urgencia. Oigo un par de “Vamos, Sifu, suéltala” en el punto álgido de esa falta de aire a los que responde, cuentan, con un par de miraditas ¬¬ y un rotundo “No, si aún no se ha desmayado”. Genial… Le pego un par de patadas más, me suelta y se sienta dándome unas palmaditas en la espalda.
“¿Qué?”, pregunta Pepe. Respuesta: “Mola”. Sonríe, “No, si encima…” dice mientras niega con la cabeza. Sigo queriendo ir al baño pero Casimiro vuelve a retenerme. “Venga, ahora en alemán”. “Geil”, digo pasando por detrás de Sifu mientras le engancho brevemente lo que se supone son los trapecios. Le pregunto a la camarera por dónde queda el baño y cuando contesta me pregunta que cómo voy. La pobre…
Regreso y doy un mini-rodeo para evitar en mayor medida a sifu Pepe, que está sentado en la cabecera de la mesa. “No te voy a hacer nada” dice, pero más vale prevenir, jefe. Intento pasar lo más deprisa posible por detrás del mister pero me vuelven a medio retener para que cante el himno del Madrid en alemán. Mientras, Pepe me dice con la mirada que me largue, yo encantada pero estoy retenida shi-hing, y a Rafa que me enganche del brazo y me aparte del miura.
Llego a mi sitio sin sufrir más percances, sifu Javi me vuelve a dedicar un par de miraditas y cuando terminamos de comer, volvemos al pabellón.
domingo, 21 de marzo de 2010
jueves, 11 de marzo de 2010
Situaciones.
En teoría y sobre el papel estamos preparados técnicamente, en mayor o menor medida, para enfrentarnos a una agresión pero llega el día en que a uno se le pasa por la cabeza cierta historia que, si bien es hilanrante, puede llegar hasta a preocupar.
Se cuenta que le sucedió a un GT que, mientras paseaba con su mujer, le intentaron atracar. Hasta ahí, bien. Uno piensa: pobre atracador, que no sabe a quién le ha ido a robar... le van a dar hasta en el DNI... Y se sigue pensando: el GT, como GT que es, va a intentar primero que no le roben y segundo no soltarle un par de puños mediante el talante y el diálogo pero en caso de no funcionar... IAAAAAAA!! tarjeta de presentación al canto. Pero no.
Lo hilarante y preocupante del caso es que el tío salió corriendo cual conejito asustado ante un león, dejando a la mujer ahí plantada en medio de la calle, cual árbol en un parque. Tras hacerse los 100 metros lisos que ya los quisiera para sí Usain Bolt, recordó que estaba casado y todo ese tipo de nimiedades mundanas y regresó al lugar de autos donde su señora le esperaba, poco menos que casi comiendo pipas, sola. El atracador, al ver la reacción del super GT, también había salido corriendo pero en dirección contraria.
Pues bien, aparte de los posibles "y si..." que puedan surgir, todo esto da que pensar. Si un GT en una situación como esta sale corriendo... ¿qué no haría un segundo o incluso un noveno GA?
Cabe preguntarse si a nivel psicológico-reaccionario se está entrenando de forma adecuada a cualquiera que practique aamm con el fin de la defensa personal. Cierto es que no es aconsejable reproducir una situación de estrés real en una clase pero ¿hasta qué punto sería factible elevar ese nivel de estrés durante un entrenamiento para que se asemeje a una situación real sin llegar a ser contraproducente o la extenuación fisico-psicológica del alumno?
Algunos pensarán que lo mejor es salir corriendo. Correcto pero... y si no se puede, ¿qué? Si están en un callejón sin salida o, volvemos al GT de antes, vas con alguien... ¿sales corriendo? Instinto de supervivencia, dicen. Sí, pero si volvemos al callejón... ¿sales corriendo?
Otros optarán por el enfrentamiento, bien por necesidad (callejón) o bien porque sí. En este caso... ¿cómo lo hacemos? ¿Cabeza gacha, mirada esquiva, mostrando sumisión o cabeza alta, mirada fija en el agresor, mostrando desafío?
En el primer caso, cabe esperar que el agresor ataque con más arrojo al verse vencedor obteniendo dos respuestas posibles: una actitud de semi-total pasividad/pasotismo o una agresividad inusitada a tenor del análisis visual de facciones y gestos que provoque una interrupción, momentánea o total, del ataque.
En la segunda situación podríamos encontrarnos ante un agresor que o bien opte por retardar el ataque, dándonos tiempo a preparar una estragia de defensa-ataque, o por una retirada ante esa mirada desafiante o bien que acepte el desafío obligándonos a combatir o a intentar una retirada.
¿Cuál sería la opción más correcta, la más adecuada?
Se admiten sugerencis. ¿Jugamos?
[Tribulación y razonamientos provocados por hablar con un erizo ;-) ]
Se cuenta que le sucedió a un GT que, mientras paseaba con su mujer, le intentaron atracar. Hasta ahí, bien. Uno piensa: pobre atracador, que no sabe a quién le ha ido a robar... le van a dar hasta en el DNI... Y se sigue pensando: el GT, como GT que es, va a intentar primero que no le roben y segundo no soltarle un par de puños mediante el talante y el diálogo pero en caso de no funcionar... IAAAAAAA!! tarjeta de presentación al canto. Pero no.
Lo hilarante y preocupante del caso es que el tío salió corriendo cual conejito asustado ante un león, dejando a la mujer ahí plantada en medio de la calle, cual árbol en un parque. Tras hacerse los 100 metros lisos que ya los quisiera para sí Usain Bolt, recordó que estaba casado y todo ese tipo de nimiedades mundanas y regresó al lugar de autos donde su señora le esperaba, poco menos que casi comiendo pipas, sola. El atracador, al ver la reacción del super GT, también había salido corriendo pero en dirección contraria.
Pues bien, aparte de los posibles "y si..." que puedan surgir, todo esto da que pensar. Si un GT en una situación como esta sale corriendo... ¿qué no haría un segundo o incluso un noveno GA?
Cabe preguntarse si a nivel psicológico-reaccionario se está entrenando de forma adecuada a cualquiera que practique aamm con el fin de la defensa personal. Cierto es que no es aconsejable reproducir una situación de estrés real en una clase pero ¿hasta qué punto sería factible elevar ese nivel de estrés durante un entrenamiento para que se asemeje a una situación real sin llegar a ser contraproducente o la extenuación fisico-psicológica del alumno?
Algunos pensarán que lo mejor es salir corriendo. Correcto pero... y si no se puede, ¿qué? Si están en un callejón sin salida o, volvemos al GT de antes, vas con alguien... ¿sales corriendo? Instinto de supervivencia, dicen. Sí, pero si volvemos al callejón... ¿sales corriendo?
Otros optarán por el enfrentamiento, bien por necesidad (callejón) o bien porque sí. En este caso... ¿cómo lo hacemos? ¿Cabeza gacha, mirada esquiva, mostrando sumisión o cabeza alta, mirada fija en el agresor, mostrando desafío?
En el primer caso, cabe esperar que el agresor ataque con más arrojo al verse vencedor obteniendo dos respuestas posibles: una actitud de semi-total pasividad/pasotismo o una agresividad inusitada a tenor del análisis visual de facciones y gestos que provoque una interrupción, momentánea o total, del ataque.
En la segunda situación podríamos encontrarnos ante un agresor que o bien opte por retardar el ataque, dándonos tiempo a preparar una estragia de defensa-ataque, o por una retirada ante esa mirada desafiante o bien que acepte el desafío obligándonos a combatir o a intentar una retirada.
¿Cuál sería la opción más correcta, la más adecuada?
Se admiten sugerencis. ¿Jugamos?
[Tribulación y razonamientos provocados por hablar con un erizo ;-) ]
lunes, 1 de marzo de 2010
Desestabilización emocional.
Los tres. La mente se quedó en blanco. Los músculos, paralizados. La mirada, clavada en el instructor. Vendrían los tres. Poco a poco el cerebro comenzó a asimilar la información. Los músculos se relajaron y los ojos se entrecerraron ligeramente. Por fin, la pregunta.
- ¿Pretendes desestabilizarme emocionalmente?
- Sí - contestó él sin dejar de sonreír.
Jum... cierto. Lo pretendía. Y lo había conseguido. Los tres. Genial. La mente bullía como un hervidero. Si para la fecha del curso aún no había uniformes lo lógico sería ir de blanco. Pero eso era lo lógico, lo... sensato. Sacar la bandera sería, en esta ocasión, mucho más arriesgado que aquél ya lejano 7 de noviembre de 2009. Porque eran tres. Uno lo sabía y otro ya había comprobado su osadía al ver cómo mostraba con orgullo la bandera. El tercero... oficialmente no tenía por qué estar al tanto del asunto pero extra-oficialmente...
Un guantazo hizo regresar a su mente. Había abierto el codo, otra vez. El izquierdo, otra vez. Había vuelto a relajar la musculatura del brazo dejando de ejercer presión hacia delante. Había vuelto a perder el contacto con el brazo derecho de su instructor, lo que había dado pie a que éste le llamara la atención de aquella manera. Corrigió el error y se centró en el ejercicio.
Pero aún así seguía pensando en los posibles riesgos. Su cuello y sus pulmones ya los conocían o, al menos, uno de ellos. Presión. Lenta. Constante. Progresiva. Controlada. Falta de oxígeno. Sensación de ahogamiento. Su cerebro trabajaba a mil revoluciones, desechando, una tras otra, las posibilidades de evitar esa situación. No podría evitarla si sacaba la bandera. Y quería mostrarla. Se centró en cómo vencer a esa presión, a esa falta de oxígeno. Intentó vislumbrar posibles puntos... débiles donde poder pegar con más o menos acierto, con más o menos fuerza. Tal vez atacando al cuello... sí, podría ser una posibilidad. Sopesó, igualmente, la idea de morder, aunque sólo fuera como último recurso. Aquél 7 de noviembre esa solución no había ayudado mucho. Volvería a este punto más tarde.
Se centró en los otros dos. No sabía mucho de ellos. A uno apenas si lo había tratado. No recordaba más que un intercambio social y protocolario de saludos de cortesía y un breve estrechamiento de manos. De él, le habían comentado que estaba algo loco, que era un poco bestia y... y poco más. Con el otro sí que había habido un pequeño acercamiento, dado que había asistido a los dos cursos que había impartido, pero nada más. Una máquina. Otra más. Aparte de eso... nada. Absoluta y profunda. Negra como la noche. Sonrió. "Era de noche y, sin embargo, llovía". Siempre le gustó esa frase. Volvió a sonreír.
Segundos después, volvía a recibir un guantazo. Otra vez el codo izquierdo. Suspiró. También tenía que trabajar eso.
Tres semanas. Tres hombres. Tres objetivos. Aún quedaba tiempo para pensar, para reflexionar, para planear. ¿Si sobrevivía a uno, cosa que ya había logrado con anterioridad... sobreviviría a los otros dos? Cierto es que le superaban con creces en técnica pero la posibilidad, aunque mínima, de que no fueran tan hábiles en un estilo de lucha más traicionero existía. También le superaban en fuerza pero ¿acaso no decían que el perseguido corre más que el perseguidor? Sí, el instinto de supervivencia lo llamaban. El perseguido corre para ponerse a salvo, para...
Recibió, por tercera vez en una hora, un guantazo. El brazo izquierdo había vuelto a fallar.
Corre para... para... ¿para qué? "Mierda, Sonic" pensó al ver que había perdido el hilo de su razonamiento. Volvió a suspirar y detuvo el que hubiera sido el cuarto bofetón de la mañana. "Bien", oyó que decía su instructor. Para ponerse a salvo. Para esquivar al miura. Genial.
Decidió hacerlo. Decidió enseñar la bandera. Sí, ese día se pondría la camiseta del Fútbol Club Barcelona. Y saldría con vida de esa provocación. Aunque fueran tres.
- ¿Pretendes desestabilizarme emocionalmente?
- Sí - contestó él sin dejar de sonreír.
Jum... cierto. Lo pretendía. Y lo había conseguido. Los tres. Genial. La mente bullía como un hervidero. Si para la fecha del curso aún no había uniformes lo lógico sería ir de blanco. Pero eso era lo lógico, lo... sensato. Sacar la bandera sería, en esta ocasión, mucho más arriesgado que aquél ya lejano 7 de noviembre de 2009. Porque eran tres. Uno lo sabía y otro ya había comprobado su osadía al ver cómo mostraba con orgullo la bandera. El tercero... oficialmente no tenía por qué estar al tanto del asunto pero extra-oficialmente...
Un guantazo hizo regresar a su mente. Había abierto el codo, otra vez. El izquierdo, otra vez. Había vuelto a relajar la musculatura del brazo dejando de ejercer presión hacia delante. Había vuelto a perder el contacto con el brazo derecho de su instructor, lo que había dado pie a que éste le llamara la atención de aquella manera. Corrigió el error y se centró en el ejercicio.
Pero aún así seguía pensando en los posibles riesgos. Su cuello y sus pulmones ya los conocían o, al menos, uno de ellos. Presión. Lenta. Constante. Progresiva. Controlada. Falta de oxígeno. Sensación de ahogamiento. Su cerebro trabajaba a mil revoluciones, desechando, una tras otra, las posibilidades de evitar esa situación. No podría evitarla si sacaba la bandera. Y quería mostrarla. Se centró en cómo vencer a esa presión, a esa falta de oxígeno. Intentó vislumbrar posibles puntos... débiles donde poder pegar con más o menos acierto, con más o menos fuerza. Tal vez atacando al cuello... sí, podría ser una posibilidad. Sopesó, igualmente, la idea de morder, aunque sólo fuera como último recurso. Aquél 7 de noviembre esa solución no había ayudado mucho. Volvería a este punto más tarde.
Se centró en los otros dos. No sabía mucho de ellos. A uno apenas si lo había tratado. No recordaba más que un intercambio social y protocolario de saludos de cortesía y un breve estrechamiento de manos. De él, le habían comentado que estaba algo loco, que era un poco bestia y... y poco más. Con el otro sí que había habido un pequeño acercamiento, dado que había asistido a los dos cursos que había impartido, pero nada más. Una máquina. Otra más. Aparte de eso... nada. Absoluta y profunda. Negra como la noche. Sonrió. "Era de noche y, sin embargo, llovía". Siempre le gustó esa frase. Volvió a sonreír.
Segundos después, volvía a recibir un guantazo. Otra vez el codo izquierdo. Suspiró. También tenía que trabajar eso.
Tres semanas. Tres hombres. Tres objetivos. Aún quedaba tiempo para pensar, para reflexionar, para planear. ¿Si sobrevivía a uno, cosa que ya había logrado con anterioridad... sobreviviría a los otros dos? Cierto es que le superaban con creces en técnica pero la posibilidad, aunque mínima, de que no fueran tan hábiles en un estilo de lucha más traicionero existía. También le superaban en fuerza pero ¿acaso no decían que el perseguido corre más que el perseguidor? Sí, el instinto de supervivencia lo llamaban. El perseguido corre para ponerse a salvo, para...
Recibió, por tercera vez en una hora, un guantazo. El brazo izquierdo había vuelto a fallar.
Corre para... para... ¿para qué? "Mierda, Sonic" pensó al ver que había perdido el hilo de su razonamiento. Volvió a suspirar y detuvo el que hubiera sido el cuarto bofetón de la mañana. "Bien", oyó que decía su instructor. Para ponerse a salvo. Para esquivar al miura. Genial.
Decidió hacerlo. Decidió enseñar la bandera. Sí, ese día se pondría la camiseta del Fútbol Club Barcelona. Y saldría con vida de esa provocación. Aunque fueran tres.
Morir Matando, 4º Round, 3ª Parte (7 - Noviembre - 2009)
Error, error, error, error, error, error, crasísimo error.
Se deja dar el primer golpe, me engancha no sé cómo e intenta hacerme una mataleón de la que consigo medio salir porque, supongo, se deja. Pero vuelve a cogerme y me lleva al suelo. Caigo en posición defensiva [espalda apoyada en el suelo, brazos en posición de cuña, un pie apoyado en el suelo y el otro levantado preparado para patear (luego a luego va a ser lo que más entrenado tenga ^^)] y el Sifu se me echa encima. También decido que la próxima vez sea él el que ataque primero, a ver si así el resultado es distinto XD
Mi rodilla le medio frena pero nada. Empuja la pierna derecha a un lado y, por mucho que hayamos visto en clase el giro que evita que el atacante pueda entrar, consigue ponerse encima. Llega el momento flashback. Brazaco al cuello. Le cuesta un poco más que en Moratalla, pero muy poco XD Le intento apartar el brazo, cosa que consigo porque se deja. Me hace bon-sao (cabrón, por eso te dejaste…) y me marca un puñetazo en la cara. La quito y aprovecha para meter el brazo en el cuello. Empujo con la mano mientras meto la barbilla y consigo librarme de la presión unos segundos porque el tío vuelve a la carga con el otro brazo. Cuando me tiene se acomoda sobre mi estómago. “Alá Madrid”. “No”. Deja caer algo de peso sobre el estómago provocando que me resulte difícil retener el aire en los pulmones y aplica un poco de fuerza con el brazo que está cómodamente apoyado en mi cuello. “Alá Madrid”, “No”, más presión, “Alá Madrid”, “No”, más fuerza, jadeos al intentar respirar, la presión del estómago empieza a ser un tema a considerar muy pero que muy seriamente, “Alá Madrid”, “No”, cada vez cuesta mucho más respirar, afloja un poco, disminuye levemente la presión del estómago, puedo coger algo de aire, “Alá Madrid”, vuelve a apalancarse, expiro más aire del que me gustaría, “No”, sonrisa del Sifu, “Komm” (“Venga”, en plan, “venga, cede”), “Nein”, suspiro mientras suelta una risita y…
- “Quilla, vas a tener que morderle como siga así”. Ummm…
¿Qué fue lo que dijo Pepe al respecto hace unas semanas? Ah, sí. “Para salir de una agresión que se nos ha complicado hay que usar todo lo que se pueda. Si hay que arañar o morder, se araña y se muerde”. “Hombre Pepe…” digo. “Sí, sí. Se araña y se muerde si es necesario”. “Uy, ten cuidado con lo que dices, que te tomo la palabra, ¿eh?”. Reímos.
Volviendo al presente… José Manuel se acerca mientras el Sifu me suelta otro “Alá Madrid” y yo me vuelvo a negar. Tengo el brazo izquierdo del Sifu apretándome la garganta y su hombro a escasos centímetros de mi mandíbula. Muevo ligeramente la cabeza y muerdo. Muy poco y flojito, lo justo para marcar muy levemente los dientes y darle a entender que puedo morder. Aprieta un poco más y vuelvo a morder, esta vez algo más fuerte, aunque tampoco tanto. Deja caer todo su peso mientras vuelve a presionar con su brazo. “Alá Madrid”. Niego con la cabeza mientras intento que el “No” que medio jadeo suene más fuerte de lo que realmente suena. “Ohú que huevos”. El Sifu se ríe y me suelta, quedándose de rodillas con las manos apoyadas en las caderas y mi espinilla derecha apoyada en su estómago porque he recuperado la ya consabida posición defensiva.
- “No he seguido porque no quiero hacerle daño” – dice a los sevillanos.
- “¿Qué ibas a dormirla como a mí, Sifu?” – pregunta José Manuel mientras me aprieta el hombro izquierdo y asiente como dando su aprobación.
- “Si hubiera seguido, sí, pero mejor no, que luego para despertarla…” - me sonríe.
- “Uy, si… que me acuerdo de cuando me desperté, que pensé ¿y el tío este que me está morreando? Y era uno que me estaba haciendo el boca a boca, ohú”
Risas. Nos ponemos de pie, Sifu se levanta la manga (joder qué brazo tiene el cabrón) y se mira el sitio donde le he mordido. No tiene mucho. Sólo está un poco rojo. Le pregunto qué tal, me dice que bien, que no es nada, le pido disculpas, sonríe, me da un capón, me vuelve a decir que nada, que muy bien.
Me dirijo al vestuario a ducharme, ellos al suyo, me ducho, me cambio y me dirijo con Fernando, Yolanda y Javi al hotel que hay al lado del pabellón a comer. El conserje del pabellón me da una chaqueta que se han dejado en un vestuario y cuando entro me encuentro con Pepe, copa de cerveza en mano, que me mira sonriendo mientras asiente en plan espera-a-que-llegue-el-lunes-y-verás-que-no-te-mato-aquí-porque-no-es-plan-y-por-decencia-torera. Le tiendo la chaqueta.
- “Pepe, que se han dejado esto en un vestuario” – digo a la vez que empiezo a sonreír por la situación que se está creando. Al cabo de un rato de miraditas ya-te-vale, de re-transmitir la información acerca de la chaqueta, se decide a hablar.
- “Ya” – dice mientras sigue sonriendo – “¿Y yo qué quieres que haga con esto?” – pregunta cuando le cuelgo la chaqueta de marras del brazo
- “Pues no se… pero como eres uno de los que manda por aquí…”
- “Ya” - vuelve a decir sin dejar de sonreír y de mirar de aquella forma, pero de buen rollo
- “Ya… ¿qué? – pregunto a punto de partirme de risa. Se encoge de hombros y…
- “Ah, no sé. Tú verás”
- “Que hablamos el lunes, ¿no?”
- “Sip. Hablamos el lunes”
Me dirijo a la mesa y empezamos a comer. Tenemos la mesa de Sifu a unos metros. Javi, Fer, Yolanda, Juan y yo comentamos el consejo de guerra que tienen formado Pepe, un GT belga que vive en Tenerife, los sevillanos, el otro canario y él.
En un par de ocasiones nos miran sonriendo y cuando se cruzan las miradas de Sifu o de Pepe y la mía, mueve la cabeza en plan hay-que-ver.
Le mando un mensaje a Pepe. “Y aún así soy buena XD”. Se parte la caja. Le pasa el móvil a los demás, que también se ríen. José Manuel se gira, me mira y levanta el dedo pulgar mientras asiente, me guiña un ojo y me dice “Bien” sin articular sonido.
Terminamos de comer y, poco a poco, la gente se va marchando a casa. Juan, Fer, Yolanda, Javi y yo nos quedamos hablando en el hall, o sea. Pepe viene por detrás y me empuja levemente con el hombro “Anda que sí”. Le contesto, me explico, rebato, no puedo aguantarme la risa, él retoma su mirada espera-a-que-llegue-el-lunes-y-verás-que-no-te-mato-aquí-porque-no-es-plan-y-por-decencia-torera y asiente sin parar por defecto.
- “Quilla, siéntate aquí, anda” – me dice José Manuel mientras señala una mesa al lado del sofá en el que está sentado, más que nada porque al otro lado está sentado el canario.
Me siento a su vera y, en ese momento el GT belga le dice al canario algo como “Entonces Sifu sabe dónde están los puntos de dolor, ¿no?”. “No, que va. Sólo conoce unos cuantos”, contesta el otro.
-“Pues menos mal que no, porque los del cuello se los conoce a la perfección” – murmuro pero de manera lo suficientemente audible como para que oiga José Manuel, que se ríe.
- “¿Que pasa? ¿Te duele?” – pregunta mientras me engancha la nuca.
- “No, más bien por aquí” – señalo la parte donde Sifu se ha ensañado.
- “Es que has aguantado demasiado, pero oye, recursos… tienes. Pepe, cuídamela, ¿eh? Que esto es una máquina”
- “¿Ves como sí que soy buena?”
- “Uy, sí… pero muy en el fondo” – responde, de la misma forma, una vez más – “Y ya me gustaría que la tuvieras en clase” – añade sonriendo. Le miro asín ¬¬ mientras se parte la caja.
- “Pues sería un placer” – me da unas palmaditas en la espalda.
- “¿Ves? Él sí me quiere” – señalo ar zevillano, que sonríe.
Pepe niega, aparece Sifu, “Venga, señores”, los sevillanos, el canario y el belga se levantan y se van a una mini-sala de reuniones que hay al ladito de los sofases.
- “Enga quilla, intenta seguir viva hasta la próxima” – me da dos besos entra a la sala detrás del belga y seguido por Pepe, que me vuelve a empujar medio riendo.
Dejamos a los GT con su consejo de guerra y volvemos a Murcia. Un gran día. Ya veremos qué pasa dentro de tres meses XDD
Se deja dar el primer golpe, me engancha no sé cómo e intenta hacerme una mataleón de la que consigo medio salir porque, supongo, se deja. Pero vuelve a cogerme y me lleva al suelo. Caigo en posición defensiva [espalda apoyada en el suelo, brazos en posición de cuña, un pie apoyado en el suelo y el otro levantado preparado para patear (luego a luego va a ser lo que más entrenado tenga ^^)] y el Sifu se me echa encima. También decido que la próxima vez sea él el que ataque primero, a ver si así el resultado es distinto XD
Mi rodilla le medio frena pero nada. Empuja la pierna derecha a un lado y, por mucho que hayamos visto en clase el giro que evita que el atacante pueda entrar, consigue ponerse encima. Llega el momento flashback. Brazaco al cuello. Le cuesta un poco más que en Moratalla, pero muy poco XD Le intento apartar el brazo, cosa que consigo porque se deja. Me hace bon-sao (cabrón, por eso te dejaste…) y me marca un puñetazo en la cara. La quito y aprovecha para meter el brazo en el cuello. Empujo con la mano mientras meto la barbilla y consigo librarme de la presión unos segundos porque el tío vuelve a la carga con el otro brazo. Cuando me tiene se acomoda sobre mi estómago. “Alá Madrid”. “No”. Deja caer algo de peso sobre el estómago provocando que me resulte difícil retener el aire en los pulmones y aplica un poco de fuerza con el brazo que está cómodamente apoyado en mi cuello. “Alá Madrid”, “No”, más presión, “Alá Madrid”, “No”, más fuerza, jadeos al intentar respirar, la presión del estómago empieza a ser un tema a considerar muy pero que muy seriamente, “Alá Madrid”, “No”, cada vez cuesta mucho más respirar, afloja un poco, disminuye levemente la presión del estómago, puedo coger algo de aire, “Alá Madrid”, vuelve a apalancarse, expiro más aire del que me gustaría, “No”, sonrisa del Sifu, “Komm” (“Venga”, en plan, “venga, cede”), “Nein”, suspiro mientras suelta una risita y…
- “Quilla, vas a tener que morderle como siga así”. Ummm…
¿Qué fue lo que dijo Pepe al respecto hace unas semanas? Ah, sí. “Para salir de una agresión que se nos ha complicado hay que usar todo lo que se pueda. Si hay que arañar o morder, se araña y se muerde”. “Hombre Pepe…” digo. “Sí, sí. Se araña y se muerde si es necesario”. “Uy, ten cuidado con lo que dices, que te tomo la palabra, ¿eh?”. Reímos.
Volviendo al presente… José Manuel se acerca mientras el Sifu me suelta otro “Alá Madrid” y yo me vuelvo a negar. Tengo el brazo izquierdo del Sifu apretándome la garganta y su hombro a escasos centímetros de mi mandíbula. Muevo ligeramente la cabeza y muerdo. Muy poco y flojito, lo justo para marcar muy levemente los dientes y darle a entender que puedo morder. Aprieta un poco más y vuelvo a morder, esta vez algo más fuerte, aunque tampoco tanto. Deja caer todo su peso mientras vuelve a presionar con su brazo. “Alá Madrid”. Niego con la cabeza mientras intento que el “No” que medio jadeo suene más fuerte de lo que realmente suena. “Ohú que huevos”. El Sifu se ríe y me suelta, quedándose de rodillas con las manos apoyadas en las caderas y mi espinilla derecha apoyada en su estómago porque he recuperado la ya consabida posición defensiva.
- “No he seguido porque no quiero hacerle daño” – dice a los sevillanos.
- “¿Qué ibas a dormirla como a mí, Sifu?” – pregunta José Manuel mientras me aprieta el hombro izquierdo y asiente como dando su aprobación.
- “Si hubiera seguido, sí, pero mejor no, que luego para despertarla…” - me sonríe.
- “Uy, si… que me acuerdo de cuando me desperté, que pensé ¿y el tío este que me está morreando? Y era uno que me estaba haciendo el boca a boca, ohú”
Risas. Nos ponemos de pie, Sifu se levanta la manga (joder qué brazo tiene el cabrón) y se mira el sitio donde le he mordido. No tiene mucho. Sólo está un poco rojo. Le pregunto qué tal, me dice que bien, que no es nada, le pido disculpas, sonríe, me da un capón, me vuelve a decir que nada, que muy bien.
Me dirijo al vestuario a ducharme, ellos al suyo, me ducho, me cambio y me dirijo con Fernando, Yolanda y Javi al hotel que hay al lado del pabellón a comer. El conserje del pabellón me da una chaqueta que se han dejado en un vestuario y cuando entro me encuentro con Pepe, copa de cerveza en mano, que me mira sonriendo mientras asiente en plan espera-a-que-llegue-el-lunes-y-verás-que-no-te-mato-aquí-porque-no-es-plan-y-por-decencia-torera. Le tiendo la chaqueta.
- “Pepe, que se han dejado esto en un vestuario” – digo a la vez que empiezo a sonreír por la situación que se está creando. Al cabo de un rato de miraditas ya-te-vale, de re-transmitir la información acerca de la chaqueta, se decide a hablar.
- “Ya” – dice mientras sigue sonriendo – “¿Y yo qué quieres que haga con esto?” – pregunta cuando le cuelgo la chaqueta de marras del brazo
- “Pues no se… pero como eres uno de los que manda por aquí…”
- “Ya” - vuelve a decir sin dejar de sonreír y de mirar de aquella forma, pero de buen rollo
- “Ya… ¿qué? – pregunto a punto de partirme de risa. Se encoge de hombros y…
- “Ah, no sé. Tú verás”
- “Que hablamos el lunes, ¿no?”
- “Sip. Hablamos el lunes”
Me dirijo a la mesa y empezamos a comer. Tenemos la mesa de Sifu a unos metros. Javi, Fer, Yolanda, Juan y yo comentamos el consejo de guerra que tienen formado Pepe, un GT belga que vive en Tenerife, los sevillanos, el otro canario y él.
En un par de ocasiones nos miran sonriendo y cuando se cruzan las miradas de Sifu o de Pepe y la mía, mueve la cabeza en plan hay-que-ver.
Le mando un mensaje a Pepe. “Y aún así soy buena XD”. Se parte la caja. Le pasa el móvil a los demás, que también se ríen. José Manuel se gira, me mira y levanta el dedo pulgar mientras asiente, me guiña un ojo y me dice “Bien” sin articular sonido.
Terminamos de comer y, poco a poco, la gente se va marchando a casa. Juan, Fer, Yolanda, Javi y yo nos quedamos hablando en el hall, o sea. Pepe viene por detrás y me empuja levemente con el hombro “Anda que sí”. Le contesto, me explico, rebato, no puedo aguantarme la risa, él retoma su mirada espera-a-que-llegue-el-lunes-y-verás-que-no-te-mato-aquí-porque-no-es-plan-y-por-decencia-torera y asiente sin parar por defecto.
- “Quilla, siéntate aquí, anda” – me dice José Manuel mientras señala una mesa al lado del sofá en el que está sentado, más que nada porque al otro lado está sentado el canario.
Me siento a su vera y, en ese momento el GT belga le dice al canario algo como “Entonces Sifu sabe dónde están los puntos de dolor, ¿no?”. “No, que va. Sólo conoce unos cuantos”, contesta el otro.
-“Pues menos mal que no, porque los del cuello se los conoce a la perfección” – murmuro pero de manera lo suficientemente audible como para que oiga José Manuel, que se ríe.
- “¿Que pasa? ¿Te duele?” – pregunta mientras me engancha la nuca.
- “No, más bien por aquí” – señalo la parte donde Sifu se ha ensañado.
- “Es que has aguantado demasiado, pero oye, recursos… tienes. Pepe, cuídamela, ¿eh? Que esto es una máquina”
- “¿Ves como sí que soy buena?”
- “Uy, sí… pero muy en el fondo” – responde, de la misma forma, una vez más – “Y ya me gustaría que la tuvieras en clase” – añade sonriendo. Le miro asín ¬¬ mientras se parte la caja.
- “Pues sería un placer” – me da unas palmaditas en la espalda.
- “¿Ves? Él sí me quiere” – señalo ar zevillano, que sonríe.
Pepe niega, aparece Sifu, “Venga, señores”, los sevillanos, el canario y el belga se levantan y se van a una mini-sala de reuniones que hay al ladito de los sofases.
- “Enga quilla, intenta seguir viva hasta la próxima” – me da dos besos entra a la sala detrás del belga y seguido por Pepe, que me vuelve a empujar medio riendo.
Dejamos a los GT con su consejo de guerra y volvemos a Murcia. Un gran día. Ya veremos qué pasa dentro de tres meses XDD
Morir Matando, 4º Round, 2ª Parte (7 - Noviembre - 2009)
Empieza, como siempre, examinando a los de 1º. Primero los chicos y, cuando termina con ellos, se va a por las chicas. Hay cuatro de Cartagena.
- “Con ellas es diferente” – dice
- “¿Por qué? – pregunta uno por ahí.
- “Porque a ellas un tío no les va pegar como te pegaría a ti” – contesta mientras se lleva a la primera chica al suelo – “No des nunca la espalda” – dice cuando le ayuda a levantarse.
Con el resto de las chicas, hace más o menos lo mismo. Tantea un poco a ver cómo llevan el programa y las lleva al suelo al suelo cuando le da el punto. Ni que decir tiene que así, suelo en plan tranquilo, sin mucha presión, yo también se hacer, pero weno. Cuando termina con ellas, sigue con las dos chicas de Alcoi que hacen 4º, suelo y 4º y, por último, me mira y me hace un gesto con la cabeza. “Komm” (Ven), me dice. Niego con la cabeza y le digo que yo no voy a examen. Entrecierra un poco los ojos, medio sonríe y sigue examinando a los chicos. Le llega el turno a Jonathan. Hace un tercero perfecto.
Nos acercamos a donde están Pepe y los sevillanos alejándonos de la “zona peligrosa”, dado que un séptimo no lo estaba haciendo precisamente bien y el Sifu se estaba empezando a desesperar, y empezamos a marcar patadas. En un momento, me lanza una patada frontal y, como se queda corto, consigo cogerle la pierna. “Ahora tíralo al suelo” me dice el moreno. Le sonrio y el crío se me echa encima provocando que acabemos en el suelo.
Pepe resopla (“Madre mía”), los sevillanos se parten la caja, los alicantinos y cartageneros flipando, Sifu hablando con Pepe sin dejar de mirarnos… tras unos cinco minutos de giros, intentos de palanca y de inmovilización y de marcar puñetazos, consigo ponerme encima de Jonathan e inmovilizarlo. Resopla, me da unos golpes en la rodilla, me levanto, le ayudo y un par de alicantinos aplauden mientras se escuchan algunos vayas, jolines, y que ganas.
Mientras el resto de los mortales se dirige a los respectivos vestuarios, José Manuel me engancha del brazo y me casi arrastra hasta donde está el otro sevillano y el canario diciendo “A esta también le gusta la musiquita buena”, por lo que empezamos hablando de Rammstein y acabamos hablando de Moratalla y de la camiseta del Barça.
- “Te la voy a quitar” – dice Sifu, que por lo visto ha estado pegando la oreja.
- “No, Sifu, seguro que no” – contesto. Y ahí empezó el primer tira y afloja de la tarde.
Sí, no, sí, no, sí, no, sí, “Quilla, yo soy cero negativo, así que no te preocupes si necesitas una transfusión”, “Ah bien, yo soy A positivo”, “Ohú, pue eso, que yo le puedo dar a todo el mundo”, no, sí, “Pero si quieres, te canto el himno blanco, Sifu”, mirada de no-sé-si-fiarme, “¿En serio?”, “Sí, en serio”, “Venga”, tomo aire y… “Einigkeit und Recht und Freiheit” (primer verso del himno alemán), sonrie, “¿Y eso que ha sido, Sifu?”, “El himno alemán”, “Ah, ¿que sabes alemán?”, “Sí, que es alemana, pero lo del Einigkeit…”, mirada interrogativa, “La Deutsche Mannschaft va de blanco, ¿no?”, “Ohú, ahora seguro que necesitas la transfusión”, sonrisa de Sifu y movimiento de avance pausado pero decidido hacia mí, que retrocedo hasta que me hace un gesto como si se me fuera a echar encima y le entro en cuña.
- “Con ellas es diferente” – dice
- “¿Por qué? – pregunta uno por ahí.
- “Porque a ellas un tío no les va pegar como te pegaría a ti” – contesta mientras se lleva a la primera chica al suelo – “No des nunca la espalda” – dice cuando le ayuda a levantarse.
Con el resto de las chicas, hace más o menos lo mismo. Tantea un poco a ver cómo llevan el programa y las lleva al suelo al suelo cuando le da el punto. Ni que decir tiene que así, suelo en plan tranquilo, sin mucha presión, yo también se hacer, pero weno. Cuando termina con ellas, sigue con las dos chicas de Alcoi que hacen 4º, suelo y 4º y, por último, me mira y me hace un gesto con la cabeza. “Komm” (Ven), me dice. Niego con la cabeza y le digo que yo no voy a examen. Entrecierra un poco los ojos, medio sonríe y sigue examinando a los chicos. Le llega el turno a Jonathan. Hace un tercero perfecto.
Nos acercamos a donde están Pepe y los sevillanos alejándonos de la “zona peligrosa”, dado que un séptimo no lo estaba haciendo precisamente bien y el Sifu se estaba empezando a desesperar, y empezamos a marcar patadas. En un momento, me lanza una patada frontal y, como se queda corto, consigo cogerle la pierna. “Ahora tíralo al suelo” me dice el moreno. Le sonrio y el crío se me echa encima provocando que acabemos en el suelo.
Pepe resopla (“Madre mía”), los sevillanos se parten la caja, los alicantinos y cartageneros flipando, Sifu hablando con Pepe sin dejar de mirarnos… tras unos cinco minutos de giros, intentos de palanca y de inmovilización y de marcar puñetazos, consigo ponerme encima de Jonathan e inmovilizarlo. Resopla, me da unos golpes en la rodilla, me levanto, le ayudo y un par de alicantinos aplauden mientras se escuchan algunos vayas, jolines, y que ganas.
Mientras el resto de los mortales se dirige a los respectivos vestuarios, José Manuel me engancha del brazo y me casi arrastra hasta donde está el otro sevillano y el canario diciendo “A esta también le gusta la musiquita buena”, por lo que empezamos hablando de Rammstein y acabamos hablando de Moratalla y de la camiseta del Barça.
- “Te la voy a quitar” – dice Sifu, que por lo visto ha estado pegando la oreja.
- “No, Sifu, seguro que no” – contesto. Y ahí empezó el primer tira y afloja de la tarde.
Sí, no, sí, no, sí, no, sí, “Quilla, yo soy cero negativo, así que no te preocupes si necesitas una transfusión”, “Ah bien, yo soy A positivo”, “Ohú, pue eso, que yo le puedo dar a todo el mundo”, no, sí, “Pero si quieres, te canto el himno blanco, Sifu”, mirada de no-sé-si-fiarme, “¿En serio?”, “Sí, en serio”, “Venga”, tomo aire y… “Einigkeit und Recht und Freiheit” (primer verso del himno alemán), sonrie, “¿Y eso que ha sido, Sifu?”, “El himno alemán”, “Ah, ¿que sabes alemán?”, “Sí, que es alemana, pero lo del Einigkeit…”, mirada interrogativa, “La Deutsche Mannschaft va de blanco, ¿no?”, “Ohú, ahora seguro que necesitas la transfusión”, sonrisa de Sifu y movimiento de avance pausado pero decidido hacia mí, que retrocedo hasta que me hace un gesto como si se me fuera a echar encima y le entro en cuña.
Morir Matando, 4º Round, 1ª Parte
Sábado 7 de Noviembre. 8:55. Me encuentro con Fernando y Yolanda (la novia de Fer) en la puerta de salida de autobuses de la estación de, valga la redundancia, autobuses. Cinco minutos más tarde llegan José María y Javi. Esperamos a Juan y Fernando llama a Pepe, empeñado que él iba a pasar por ahí antes de ir a Cartagena. Total, que salimos de Murcia a las casi 9:15.
Llegamos al pabellón en el mismo momento que Miguel, mi otro instructor, y un tío al que no conozco. Ellos entran, nosotros vamos detrás y...
- "¡Hombre, quilla! ¿Qué pasa?" - XD saluda José Manuel, el GT de Sevilla, más salao que las pesetas XD
- "¡Hola! Ná, aquí estamos. ¿Tú?"
- "Lo mismo, quilla, aquí estamos" - dos besos, un abrazote y una palmadita en el hombro. Ha venido con otros dos, uno moreno y otro rubio.
Me acerco a Sifu, él se acerca a mí, sonrisita, me saluda, le saludo, dos besos, "¿qué, cómo estamos?" pregunta, "bien" respondo, dejo el macuto cerca de Pepe, le pago el curso y decido sacar la bandera. Me quito la chaqueta del chándal y...
- "Quilla, tu no tuviste suficiente, ¿no?" - dice José Manuel cuando me acerco a Fernando, que está hablando con Sifu.
Éste se da la vuelta, me mira, mira a Pepe (se encoge de hombros el tío perro) y empezamos a hablar de por qué Barça sí, Barça no, 3º en la Champions, Alcorcón, 3º en la Champion, 4-0 contra un segunda B, 3º en la Champions, Alcorcón... Me sincero.
- "Antes que la Champions vaya a Italia, prefiero que gane el Madrid, Sifu".
- "Ah, yo no. A mí me gusta que pierdan hasta en los entrenamientos y como eso es imposible, al menos que empaten y que se vayan tocados al vestuario". Reímos.
- "¿Pero a que no te atreves a llevarla durante el curso?"
- "No porque ese (señalo a Pepe) me mata" - río.
- "Y yo también" - ríe.
Me dirijo al vestuario, miradita (otra más) de Pepe, y me cambio. "¿Mejor?", pregunto a Pepe mostrándole la camiseta blanca con el WT en negro. Sonríe y asiente. "Muchísimo mejor, dónde va a parar".
Sifu me ve y también asiente. "¿Ves? Así mejor". Asiento.
- "Es que he recapacitado y creo que he dejado de tenerle aversión al blanco"
- "¿Y eso por qué? ¿Te has pasado al Madrid?"
- “No… pero la Deutsche Fussball Mannschaft (selección alemana) también va de blanco” – digo sonriendo.
Sifu se ríe y los GT que hay por ahí se quedan igual que estaban. Me pega un puñetazo flojito en el brazo y me voy a saludar a Juan, que acaba de llegar.
Empieza el curso con el ya consabido “pórtate bien” de Pepe que obtiene como respuesta un encogimiento de hombros, un levantamiento de cejas y una sonrisa en plan a-mí-qué-me-cuentas-yo-siempre-me-porto. Objetivos: distancia y fluidez. O lo que es lo mismo, aprender a calcular la distancia y a darle fluidez a la secuencia de ataque. O lo que vuelve a ser lo mismo, un puñetero lío, sobre todo si el que hace de atacante se mueve.
Los primeros ejercicios se realizan en estático, moviéndose sólo el practicante de WT desde dentro de distancia (“¿Qué es distancia?” – pregunta Sifu antes de empezar. “Es” – dice tras varios intentos fallidos de encontrar una respuesta correcta – “cuando tu pegas al otro y el otro no te pega a ti. Así de simple”) y desde fuera, en donde tenemos que acercarnos al compañero “atacante” siguiendo la secuencia de ataque sin llegar a tener contacto con él hasta estar dentro de distancia y continuar con dicha secuencia. Por penúltimo, el compañero atacante se tiene que mover hacia delante y, para finalizar… la secuencia de ataque hacia atrás.
En este punto, Sifu nos separa. Los que van a examen a un lado y “el resto que se quede donde está”, dixit. La mayoría desistimos al poco de empezar por ser ya demasiada complicación y nos acercamos a ver los exámenes. Miguel, que le está repasando el 3º a Jonathan, me coge y me dice que me ponga yo a repasarle el programa. Amén.
Llegamos al pabellón en el mismo momento que Miguel, mi otro instructor, y un tío al que no conozco. Ellos entran, nosotros vamos detrás y...
- "¡Hombre, quilla! ¿Qué pasa?" - XD saluda José Manuel, el GT de Sevilla, más salao que las pesetas XD
- "¡Hola! Ná, aquí estamos. ¿Tú?"
- "Lo mismo, quilla, aquí estamos" - dos besos, un abrazote y una palmadita en el hombro. Ha venido con otros dos, uno moreno y otro rubio.
Me acerco a Sifu, él se acerca a mí, sonrisita, me saluda, le saludo, dos besos, "¿qué, cómo estamos?" pregunta, "bien" respondo, dejo el macuto cerca de Pepe, le pago el curso y decido sacar la bandera. Me quito la chaqueta del chándal y...
- "Quilla, tu no tuviste suficiente, ¿no?" - dice José Manuel cuando me acerco a Fernando, que está hablando con Sifu.
Éste se da la vuelta, me mira, mira a Pepe (se encoge de hombros el tío perro) y empezamos a hablar de por qué Barça sí, Barça no, 3º en la Champions, Alcorcón, 3º en la Champion, 4-0 contra un segunda B, 3º en la Champions, Alcorcón... Me sincero.
- "Antes que la Champions vaya a Italia, prefiero que gane el Madrid, Sifu".
- "Ah, yo no. A mí me gusta que pierdan hasta en los entrenamientos y como eso es imposible, al menos que empaten y que se vayan tocados al vestuario". Reímos.
- "¿Pero a que no te atreves a llevarla durante el curso?"
- "No porque ese (señalo a Pepe) me mata" - río.
- "Y yo también" - ríe.
Me dirijo al vestuario, miradita (otra más) de Pepe, y me cambio. "¿Mejor?", pregunto a Pepe mostrándole la camiseta blanca con el WT en negro. Sonríe y asiente. "Muchísimo mejor, dónde va a parar".
Sifu me ve y también asiente. "¿Ves? Así mejor". Asiento.
- "Es que he recapacitado y creo que he dejado de tenerle aversión al blanco"
- "¿Y eso por qué? ¿Te has pasado al Madrid?"
- “No… pero la Deutsche Fussball Mannschaft (selección alemana) también va de blanco” – digo sonriendo.
Sifu se ríe y los GT que hay por ahí se quedan igual que estaban. Me pega un puñetazo flojito en el brazo y me voy a saludar a Juan, que acaba de llegar.
Empieza el curso con el ya consabido “pórtate bien” de Pepe que obtiene como respuesta un encogimiento de hombros, un levantamiento de cejas y una sonrisa en plan a-mí-qué-me-cuentas-yo-siempre-me-porto. Objetivos: distancia y fluidez. O lo que es lo mismo, aprender a calcular la distancia y a darle fluidez a la secuencia de ataque. O lo que vuelve a ser lo mismo, un puñetero lío, sobre todo si el que hace de atacante se mueve.
Los primeros ejercicios se realizan en estático, moviéndose sólo el practicante de WT desde dentro de distancia (“¿Qué es distancia?” – pregunta Sifu antes de empezar. “Es” – dice tras varios intentos fallidos de encontrar una respuesta correcta – “cuando tu pegas al otro y el otro no te pega a ti. Así de simple”) y desde fuera, en donde tenemos que acercarnos al compañero “atacante” siguiendo la secuencia de ataque sin llegar a tener contacto con él hasta estar dentro de distancia y continuar con dicha secuencia. Por penúltimo, el compañero atacante se tiene que mover hacia delante y, para finalizar… la secuencia de ataque hacia atrás.
En este punto, Sifu nos separa. Los que van a examen a un lado y “el resto que se quede donde está”, dixit. La mayoría desistimos al poco de empezar por ser ya demasiada complicación y nos acercamos a ver los exámenes. Miguel, que le está repasando el 3º a Jonathan, me coge y me dice que me ponga yo a repasarle el programa. Amén.
Crueldad.
La crueldad es algo innato en el ser humano, por lo que pasado, presente y futuro estuvieron, están y estarán unidos a dicha crueldad en mayor o menor medida.
En cuanto a la crueldad del pasado, es imposible hacer nada dado que la ocasión ya no lo permite (por algo se le llama "pasado"), en el presente, se puede intentar evitar ya sea por razonamientos lógicos y meditados, por tomar como referencia un hecho similar o de consecuencias similares pasado o pensando en las posibles consecuencias en un futuro mientras que la crueldad futura se puede evitar aprendiendo de pasado y presente y, en el caso de querer o tener que utilizarla, intentar paliar sus efectos en ese futuro-presente. Mientras, en el tiempo de espera entre el presente y el futuro, se puede maquinar la forma e intensidad con la que se quiere aplicar dicha crueldad ya sea por ánimo de hacer sufrir, o por el pensamiento de llevar a cabo y buen término una venganza.
En todo caso, hasta que no llegue el futuro lo único se puede hacer especular e imaginar, por lo que cuando llegue puede ser que le resultado no sea el esperado, así que lo mejor es procurar no formarse expectativas (buenas o malas) y dejar que el momento llegue para, cuando lo haga, enfrentarse a él de la mejor manera posible sin una idea predeterminada que pueda condicionar las posibles reacciones a dicha situación.
En cuanto a la crueldad del pasado, es imposible hacer nada dado que la ocasión ya no lo permite (por algo se le llama "pasado"), en el presente, se puede intentar evitar ya sea por razonamientos lógicos y meditados, por tomar como referencia un hecho similar o de consecuencias similares pasado o pensando en las posibles consecuencias en un futuro mientras que la crueldad futura se puede evitar aprendiendo de pasado y presente y, en el caso de querer o tener que utilizarla, intentar paliar sus efectos en ese futuro-presente. Mientras, en el tiempo de espera entre el presente y el futuro, se puede maquinar la forma e intensidad con la que se quiere aplicar dicha crueldad ya sea por ánimo de hacer sufrir, o por el pensamiento de llevar a cabo y buen término una venganza.
En todo caso, hasta que no llegue el futuro lo único se puede hacer especular e imaginar, por lo que cuando llegue puede ser que le resultado no sea el esperado, así que lo mejor es procurar no formarse expectativas (buenas o malas) y dejar que el momento llegue para, cuando lo haga, enfrentarse a él de la mejor manera posible sin una idea predeterminada que pueda condicionar las posibles reacciones a dicha situación.
Vendetta.
Martes, 8 de septiembre del corriente año, 20:40 horas.
Me dirijo junto con Laura, a la que he convencido por las buenas (sí, Marcos, por las buenas XP), al gimnasio sin parar de darle vueltas a la cabeza en cuándo y cómo poder tirar y machacar a Marcos.
Llegamos. Pregunto por el jefe (Pepe). Aún no ha llegado. No podemos entrar a la sala porque todavía están los de judo dando clase. Saludo a Juan, Pepe (un compañero) y a Jose. Esperamos. Va llegando la gente. El jefe también aparece. Hablo un poco con él. Hoy libro y he podido venir, le comento cómo fue la clase de Juanra...
"Hombre, super Reichel, cuánto tiempo". Marcos. Muacks, muacks. Dos besos, qué tal, bien, tú, bien, etc. Pepe señala a Marcos con la cabeza mientras alza las cejas mirándome. Lo interpreto como un venga-que-ahí-lo-tienes. Pero no, demasiado cerca, de frente y... alerta. Me vería venir.
Un pco de cachondeíto por lo de Sifu, el Barça, mi cuello, sus 92 kilos... y comienza la clase. Escrima. Ejercicios en 4 - 1 (N. del E. El ejercicio 4 se explica en la página 10 de este "Mi espacio personal". El 1 es justo al contrario) el defensor, "el golpe que más os guste" (Pepe dixit) el atacante . Pepe explica lo básico a un chico de judo y a Laura. Busco a Marcos. Está con Juan y no es muy buena idea intentar hacer algo si tiene un palo en la mano y está al lado del espejo.
Cambio de ejercicio. Me pongo con Lau. Hay que hacer exactamente lo mismo pero el defensor tiene que tener un talón (izquierdo preferentemente) apoyado en la pared Y agacharse cuando el atacante lance un golpe a la cabeza (despacio eh? xD) con el palo que ahora porta en la mano izquierda. Yo ataco. Pepe se acerca y se queda mirando.
"Oye, muy bien" le dice a Lau. Ella dice que no, que se hace lo que se puede. Pepe se ríe. "No, si que va bien" digo yo. "Además, que te lo diga ella, que ya ha visto a muchos nuevos". Se va y cambiamos. Ella ataca, yo defiendo. Va bien. Paro y esquivo, más o menos, y a ese tío que viste de negro y rojo y que se hace llamar instructor no se le ocurre otra cosa que acercarse para "corregir" a Laura. "Mira, esto tienes que hacerlo metiendo más estrés" dice el... angelito mientras empieza a meterme con el supermegapalo acolchado (me encanta ese palo, rediós xDD) y a pasárselo en grande. "¿Ves? Apenas le he metido un poco de estrés y ya está sudando" ¬¬
Poco después, empezamos lo realmente divertido. El WT. Empezamos con series de puño en cadena (está explicado en alguna de las primeras páginas y, si no, buscadlo en gugle) y cuando al señor instructor le da la gana, cambiamos de ejercicio.
Trabajo de cuña inversa. Guay. Lo vi el lunes por la mañana, así que no tengo dificultad. Me pongo con Pepe (el compañero). "¿Te doy yo o me das tú?", pregunta. "A mí me da lo mismo, lo que quieras". "No, a mí también me da igual". "Pues lo que más te guste, Pepe, como quieras", "Venga, dame tú". (N. del E.: Este tipo de conversaciones es total y absolutamente normal en las clases, ya que la pregunta completa sería: ¿Me das tu el trabajo o te lo doy yo?. Malpensados... ¬¬ ).
Conforme avanza la clase, Pepe va añadiendo "dificultad" y movimientos al ejercicio y vamos cambiando frecuentemente de compañero. Me pongo un par de veces más con Lau y veo que, poco a poco, y propiciado por los cambios de compañero, Marcos se ha alejado del espejo. Genial. Ya queda menos. Reza lo que sepas, traidor.
Cambio de compañero. Marcos se va a poner con el chico del judo y le digo que se ponga con Laura. No por nada, si no porque el ejercicio que acabamos de terminar lo he hecho con ella y para el próximo ejercicio prefiero que se ponga con él a repetir conmigo. Decir en su descargo, el de Marcos, que explica de putísima madre y mucho mejor que yo, así que mejor para ella xD.
Empiezo a hacer el ejercicio con el judoka y, en un momento, me paro, me giro y soy consciente de que tengo a Marcos a tiro. Se encuentra a unos pasos de mí y de espaldas. "Un segundo" le digo al judoka.
Me acerco lenta pero decididamente y cuando llego a su espalda, le engancho de la cabeza, le doy una patada en la pierna para que doble, cosa que no pasa, y me engancho a sus hombros consiguiendo que caiga al suelo. Cae en posición defensiva y riéndose (también está explicada en algún lugar de la Mancha de cuyo nombre... no, calla, de este "Mi espacio personal") y consigo medio ponerme encima. XD Le pongo el brazo en el cuello y se lo aplasto al más puro estilo Sifu. Se revuelve y consigue medio quitarme de encima. Apoyo mi rodilla izquierda en su estómago-costado izquierdo y le meto la rodilla derecha en la mandíbula. Le aprieto un poco el cuello con la rodilla, me coje y me lanza hacia su derecha, consiguiendo, en primer lugar, liberarse y, en segundo lugar, ponerse encima.
"Venga, vale. Ya, ya, ya está, vale" Genial. Pepe ha cumplido. Me ha defendido de una más que posible represalia de Marcos. Gracias xD En todo ese tiempo, Marcos no ha parado de reírse, la clase se ha quedado muda, el judoka (un futuro 3er Dan según información desclasificada por Pepe ^^ ) lo ha flipado y Pepe un poco más y llora de la risa.
Marcos me tiende la mano. Ríe. "Muy bien.... vaya.... y yo que pensaba que lo habías olvidado" dice cuando Pepe le comenta que es por lo de Moratalla. "Entonces habrás estado pensando toda la clase cómo llevarme al suelo, no?" Le digo que nanai de la china. Que desde el mismo momento en que me enteré que fue él se empezó a fraguar la vendetta. Me dice que vale, que guay, que con toda la razón del mundo y que "no me esperaba que me fueras a llevar al suelo" Juas xD
"Yo noté como me pegabas el tirón, miré hacia trás y te vi así, sonriendo, enganchada como queriendo subirte a coscaletas y pensando que qué hace ésta y ya cuando me llevaste al suelo... ahí empecé a reírme y... jajajaja"
El siguiente y último ejercicio lo hago con él. Nada, de buen rollo. Termina la clase y todos al vestuario. El judoka le comenta a Pepe que vaya con la cría y los demás... pues eso... ya tienen más para comentar y cachondearse.
Laura me comenta que ya sabe el por qué de mi fama de cañera, por qué soy super Reichel y de por qué soy buena pero en el fondo mientras esperamos a que Marcos salga del vestuario. Charlamos un rato y nos dirigimos hacia donde está su coche. Le pregunto por la mandíbula, que el rodillazo que le di fue flojo pero aún así el golpe sonó. Nada, que muy bien, que sin problema. Le dice a Lau que para ser el primer día que muy bien.
Nos vemos el martes y de buen rollo, porque en el fondo, es buen crío.
(N. del E. significa Nota del Escritor o Escritora, para ser políticamente correctos y correctas).
Me dirijo junto con Laura, a la que he convencido por las buenas (sí, Marcos, por las buenas XP), al gimnasio sin parar de darle vueltas a la cabeza en cuándo y cómo poder tirar y machacar a Marcos.
Llegamos. Pregunto por el jefe (Pepe). Aún no ha llegado. No podemos entrar a la sala porque todavía están los de judo dando clase. Saludo a Juan, Pepe (un compañero) y a Jose. Esperamos. Va llegando la gente. El jefe también aparece. Hablo un poco con él. Hoy libro y he podido venir, le comento cómo fue la clase de Juanra...
"Hombre, super Reichel, cuánto tiempo". Marcos. Muacks, muacks. Dos besos, qué tal, bien, tú, bien, etc. Pepe señala a Marcos con la cabeza mientras alza las cejas mirándome. Lo interpreto como un venga-que-ahí-lo-tienes. Pero no, demasiado cerca, de frente y... alerta. Me vería venir.
Un pco de cachondeíto por lo de Sifu, el Barça, mi cuello, sus 92 kilos... y comienza la clase. Escrima. Ejercicios en 4 - 1 (N. del E. El ejercicio 4 se explica en la página 10 de este "Mi espacio personal". El 1 es justo al contrario) el defensor, "el golpe que más os guste" (Pepe dixit) el atacante . Pepe explica lo básico a un chico de judo y a Laura. Busco a Marcos. Está con Juan y no es muy buena idea intentar hacer algo si tiene un palo en la mano y está al lado del espejo.
Cambio de ejercicio. Me pongo con Lau. Hay que hacer exactamente lo mismo pero el defensor tiene que tener un talón (izquierdo preferentemente) apoyado en la pared Y agacharse cuando el atacante lance un golpe a la cabeza (despacio eh? xD) con el palo que ahora porta en la mano izquierda. Yo ataco. Pepe se acerca y se queda mirando.
"Oye, muy bien" le dice a Lau. Ella dice que no, que se hace lo que se puede. Pepe se ríe. "No, si que va bien" digo yo. "Además, que te lo diga ella, que ya ha visto a muchos nuevos". Se va y cambiamos. Ella ataca, yo defiendo. Va bien. Paro y esquivo, más o menos, y a ese tío que viste de negro y rojo y que se hace llamar instructor no se le ocurre otra cosa que acercarse para "corregir" a Laura. "Mira, esto tienes que hacerlo metiendo más estrés" dice el... angelito mientras empieza a meterme con el supermegapalo acolchado (me encanta ese palo, rediós xDD) y a pasárselo en grande. "¿Ves? Apenas le he metido un poco de estrés y ya está sudando" ¬¬
Poco después, empezamos lo realmente divertido. El WT. Empezamos con series de puño en cadena (está explicado en alguna de las primeras páginas y, si no, buscadlo en gugle) y cuando al señor instructor le da la gana, cambiamos de ejercicio.
Trabajo de cuña inversa. Guay. Lo vi el lunes por la mañana, así que no tengo dificultad. Me pongo con Pepe (el compañero). "¿Te doy yo o me das tú?", pregunta. "A mí me da lo mismo, lo que quieras". "No, a mí también me da igual". "Pues lo que más te guste, Pepe, como quieras", "Venga, dame tú". (N. del E.: Este tipo de conversaciones es total y absolutamente normal en las clases, ya que la pregunta completa sería: ¿Me das tu el trabajo o te lo doy yo?. Malpensados... ¬¬ ).
Conforme avanza la clase, Pepe va añadiendo "dificultad" y movimientos al ejercicio y vamos cambiando frecuentemente de compañero. Me pongo un par de veces más con Lau y veo que, poco a poco, y propiciado por los cambios de compañero, Marcos se ha alejado del espejo. Genial. Ya queda menos. Reza lo que sepas, traidor.
Cambio de compañero. Marcos se va a poner con el chico del judo y le digo que se ponga con Laura. No por nada, si no porque el ejercicio que acabamos de terminar lo he hecho con ella y para el próximo ejercicio prefiero que se ponga con él a repetir conmigo. Decir en su descargo, el de Marcos, que explica de putísima madre y mucho mejor que yo, así que mejor para ella xD.
Empiezo a hacer el ejercicio con el judoka y, en un momento, me paro, me giro y soy consciente de que tengo a Marcos a tiro. Se encuentra a unos pasos de mí y de espaldas. "Un segundo" le digo al judoka.
Me acerco lenta pero decididamente y cuando llego a su espalda, le engancho de la cabeza, le doy una patada en la pierna para que doble, cosa que no pasa, y me engancho a sus hombros consiguiendo que caiga al suelo. Cae en posición defensiva y riéndose (también está explicada en algún lugar de la Mancha de cuyo nombre... no, calla, de este "Mi espacio personal") y consigo medio ponerme encima. XD Le pongo el brazo en el cuello y se lo aplasto al más puro estilo Sifu. Se revuelve y consigue medio quitarme de encima. Apoyo mi rodilla izquierda en su estómago-costado izquierdo y le meto la rodilla derecha en la mandíbula. Le aprieto un poco el cuello con la rodilla, me coje y me lanza hacia su derecha, consiguiendo, en primer lugar, liberarse y, en segundo lugar, ponerse encima.
"Venga, vale. Ya, ya, ya está, vale" Genial. Pepe ha cumplido. Me ha defendido de una más que posible represalia de Marcos. Gracias xD En todo ese tiempo, Marcos no ha parado de reírse, la clase se ha quedado muda, el judoka (un futuro 3er Dan según información desclasificada por Pepe ^^ ) lo ha flipado y Pepe un poco más y llora de la risa.
Marcos me tiende la mano. Ríe. "Muy bien.... vaya.... y yo que pensaba que lo habías olvidado" dice cuando Pepe le comenta que es por lo de Moratalla. "Entonces habrás estado pensando toda la clase cómo llevarme al suelo, no?" Le digo que nanai de la china. Que desde el mismo momento en que me enteré que fue él se empezó a fraguar la vendetta. Me dice que vale, que guay, que con toda la razón del mundo y que "no me esperaba que me fueras a llevar al suelo" Juas xD
"Yo noté como me pegabas el tirón, miré hacia trás y te vi así, sonriendo, enganchada como queriendo subirte a coscaletas y pensando que qué hace ésta y ya cuando me llevaste al suelo... ahí empecé a reírme y... jajajaja"
El siguiente y último ejercicio lo hago con él. Nada, de buen rollo. Termina la clase y todos al vestuario. El judoka le comenta a Pepe que vaya con la cría y los demás... pues eso... ya tienen más para comentar y cachondearse.
Laura me comenta que ya sabe el por qué de mi fama de cañera, por qué soy super Reichel y de por qué soy buena pero en el fondo mientras esperamos a que Marcos salga del vestuario. Charlamos un rato y nos dirigimos hacia donde está su coche. Le pregunto por la mandíbula, que el rodillazo que le di fue flojo pero aún así el golpe sonó. Nada, que muy bien, que sin problema. Le dice a Lau que para ser el primer día que muy bien.
Nos vemos el martes y de buen rollo, porque en el fondo, es buen crío.
(N. del E. significa Nota del Escritor o Escritora, para ser políticamente correctos y correctas).
Preparando la venganza (7 - Septiembre - 2009)
Con la bendición, el beneplácito, la defensa y la ayuda semi-maquiavélica de Pepe, podré, a más no tardar, vengarme, por fin, de ese chivato. Usease, de Marcos. El pobre ^^
Se lo recuerdo por la mañana. "Que sepas que mañana voy a matar a Marcos". "No, y bien que harás" responde. Al final de la clase, seguimos hablando del asunto.
"Lo que yo haría" - dice - "sería cogerle por detrás cuando esté distraído y pum" (gesto de cogerle de la cabeza por detrás y patada a la rodilla)
Eso ya lo había pensado yo, la verdad, pero la sala de WT tiene un enorme y precioso espejo por lo que es difícil coger a alguien desprevenido. Claro está que también pensé en hacerlo durante la clase, pero me parece... correcto.
Cuando le comento ese pequeño detalle, el del espejo, me dice que da igual, que lo haga mientras estuviera concentrado en algún ejercicio. Guay, vía libre.
Le empujo un par de veces con el hombro mientras pregunto "¿Me vas a ayudar?" otro par de veces y me responde que una vez que Marcos estuviera en el suelo, que le estrangulara y que si Marcos conseguía salir, que saliera por patas. Cuando le replico que me pondré detrás de él usándole de escudo, me dice que vale. Guay, defensa garantizada.
Por último, le hago el comentario: "Y ya podríais haber dicho alguno algo"
"No, si yo ya lo dije cuando soltaron que eras del Barça, que qué cabrones que eran"
"Ya, Pepe, pero me refiero a cuando ya estaba en el suelo"
"Uy, no... eso ya no es cosa mía... yo en problemas de pareja no me meto" XDD
Así que nada, en unas horas podré vengarme, un poquito, de Marcos. Porque se la voy a seguir guardando.
Se lo recuerdo por la mañana. "Que sepas que mañana voy a matar a Marcos". "No, y bien que harás" responde. Al final de la clase, seguimos hablando del asunto.
"Lo que yo haría" - dice - "sería cogerle por detrás cuando esté distraído y pum" (gesto de cogerle de la cabeza por detrás y patada a la rodilla)
Eso ya lo había pensado yo, la verdad, pero la sala de WT tiene un enorme y precioso espejo por lo que es difícil coger a alguien desprevenido. Claro está que también pensé en hacerlo durante la clase, pero me parece... correcto.
Cuando le comento ese pequeño detalle, el del espejo, me dice que da igual, que lo haga mientras estuviera concentrado en algún ejercicio. Guay, vía libre.
Le empujo un par de veces con el hombro mientras pregunto "¿Me vas a ayudar?" otro par de veces y me responde que una vez que Marcos estuviera en el suelo, que le estrangulara y que si Marcos conseguía salir, que saliera por patas. Cuando le replico que me pondré detrás de él usándole de escudo, me dice que vale. Guay, defensa garantizada.
Por último, le hago el comentario: "Y ya podríais haber dicho alguno algo"
"No, si yo ya lo dije cuando soltaron que eras del Barça, que qué cabrones que eran"
"Ya, Pepe, pero me refiero a cuando ya estaba en el suelo"
"Uy, no... eso ya no es cosa mía... yo en problemas de pareja no me meto" XDD
Así que nada, en unas horas podré vengarme, un poquito, de Marcos. Porque se la voy a seguir guardando.
Morir Matando (casi literalmente), 3er Round, 3ª Parte (26 - Julio - 2009)
8:30 de la mañana. Pepe nos recoge a Fernando y a mí en el Rollo. Cuando llegamos al camping vemos que ya hay gente en la pista. Poco después llegan los sevillanos y sifu Pepe y como 5 minutos más tarde, Sifu. Saluda, buenos días, me mira, "Hoy sí, ¿no?", asiento, “Sí, sí, hoy sí” dice Pepe, Sifu asiente y saluda a un par de GT. Hoy soy la única chica.
Empieza el curso. Empezamos a hacer un ejercicio de sombra desde la cuña invertida. Le va añadiendo dificultad poco a poco. Primero el que hace de atacante tiene que empujar al que hace WT y éste tiene que volver a la posición de cuña invertida siguiendo los pasos del ejercicio que hemos estado viendo estos días.
Después le añade la entrada desde una distancia lo suficientemente grande como para hacer los 4 puntos del movimiento sin tener la referencia del golpeo al compañero y repitiendo la secuencia atacándole desde el punto uno.
Es decir: 1 - 2 - 3 - 4 (fuera de distancia) - 1 - 2 - 3 - 4 (en distancia de pegada)
El siguiente paso es que seamos nosotros los que elijamos cuándo queremos entrar en la distancia para pegar, descanso de unos diez quince minutitos y por último nos dice que hagamos los movimientos sin marcarlos demasiado para que cuando el compañero entre a pegar nosotros salgamos a defender con el movimiento que estamos haciendo en ese momento terminando la secuencia a partir de ahí.
Ni que decir tiene que es complicado de la ostia, pero bueno, habrá que entrenarlo.
12:50 o por ahí. Pepe le dice a Sifu la hora y empiezan los exámenes. Hay un tercero (yo) y dos quintos (Pencho y uno de Sevilla, creo).
Soy la primera. Empieza con Lat-Sao. Programa tradicional y en seguida pasa al nuevo. Va bien la cosa. Le voy marcando los golpes. "Pero tu pega, hombre", me dice mientras ataca. Le devuelvo pegando flojo. "Así". Ok. Le puedo pegar sin riesgo. Va acelerando. Me roza un par de veces pero evito los golpes. Se aparta y entro en cuña invertida.
"Y encima que es del Barça, Sifu", suelta alguien por ahí. Mecagüentó. En unos segundos mi cerebro investiga, expone y valora la situación.
1: Ha sido Pepe.
2: Esa no es la voz de Pepe.
3: Intencionalidad de girar y preguntar quién ha sido.
4: Tengo a Sifu delante.
5: Céntrate en Sifu, que se ha quedado quieto, mirándome.
"¿Es que eres del Barça?", pregunta.
"Si", contesto. Sonríe, abre los ojos como si estuviera sorprendido y me lleva al suelo (según Pepe, cogiéndome de los brazos y haciendo un barrido, pero se lo preguntaré con más detalle el miércoles porque sigo sin enterarme muy bien cómo lo ha hecho). Genial.
Rodamos, o más bien me hace rodar, y acaba encima de mí con mi rodilla derecha clavándose en su estómago. He caído bien, en posición defensiva e intento evitar que se me termine de apalancar, pero nada. 92 kilos de tío (información proporcionada por Pepe) que acaban sentados encima de mí.
Me inmoviliza el brazo izquierdo con su brazaco derecho y el izquierdo lo apoya levemente en mi cuello.
-"¿Te vas a pasar al Madrid?"
- "No"
El tío aprieta y empieza a costarme respirar.
-"¿Te vas a pasar al Madrid?"
- "No"
Aprieta un poco más y empieza a faltarme un poco el aire. Doy unos golpes en el suelo con la mano derecha pero nada, como quien oye llover.
-"¿Te vas a pasar al Madrid?"
- "No"
Aprieta un poco más y empieza a faltarme el aire de forma algo más alarmante. Con la mano izquierda le doy unas palmaditas en el brazo, lo que significa que ya, que vale, que has ganado, que aflojes, cabrón. Afloja.
-"¿Te vas a pasar al Madrid?"
- "No"
Vuelve a apretar.
-"¿Te vas a pasar al Madrid?"
- "No"
Aprieta aún más. Le doy un par de toquecitos en el brazo con la mano izquierda y aprieta un poco más, unos toquecitos más en el pecho con la derecha y le empujo un poco y nada.
- "¿Te vas a pasar al Madrid?"
- "No"
Le pego con la mano derecha un par de puñetazos en el costado izquierdo y nada. Mantiene la presión.
"Ésta se muere antes de decir que se cambia al Madrid" dice Pepe mientras le vuelvo a dar unos toquecitos en el pecho a Sifu de forma más insistente, dado que me estoy empezando a marear un poco.
-"¿Te vas a pasar al Madrid?"
- "No"
Sigue sin moverse pero al menos no aprieta más. Le acabo dando en el pecho casi con el puño y en el brazo derecho con la mano abierta de forma mucho más insistente. El tío afloja, sonríe y me da pie a medio quitármelo de encima.
Le empujo, me echo un poco para atrás y se levanta. Me tiende la mano y me ayuda a levantarme. "Muy bien". Vuelvo a unirme al grupo, que está viendo el examen.
"Los tiene bien puestos, ¿eh?", oigo que dice Sifu mientras cojo mi botella de H2O algo mareadilla.
"¡Uy! Ésta, más que la mayoría de nosotros", suelta Pepe. XDDDD
"Super Rachel, muy bien, de verdad. Has aguantado un montón, ¿eh?" dice Marcos mientras me da la mano. "Además, ha habido un momento en que estabas respirando así, como jadeando, cuando te ha empezado a faltar el aire y al principio pensaba que eran los críos pero me he dado cuenta que eras tu" (los críos son los hijos de Rafa, un GT de Alicante)
Fernando, Javi y Juan también me dicen algo es esa línea. Pepe se dedica a darme unas palmaditas en el hombro. "Muy bien, has hecho un tercero estupendo aunque no tendrías que haber aguantado tanto" XDD
Pencho también me dice algo cuando termina su examen de quinto. Se entregan los diplomas. Le doy la mano y dos besos a Sifu guardando un poco las distancias mientras el tío sonríe. "No te fíes de nadie" dice a veces cuando ayuda a alguien a levantarse o le da la mano y luego los lleva al suelo. Así que yo, por si acaso, guardo distancias. Le doy la mano a Pepe y Sifu dice que nada, que el único que recibe besos de las chicas es él y cuando voy a dársela a sifu Pepe, su hermano, hace como me aparta de un empujón pero consigo mi objetivo: darle también la mano a sifu Pepe. ¡Ja, esta la he ganau yo!.
"No, si además provoca, la tía", dice Pepe mientras Sifu se parte la caja.
Termina el curso. Se acerca José Manuel, "Quilla, muy bien, enhorabuena, ¿vas bien?" pregunta mientras se toca el cuello. "Si, si, ahora ya mejor" "Eso es echarle mandobles" (poner acento sevillano y queda mejor xD). Me despido de los sevillanos y de él, me da un abrazote, un placer haberle conocido, la verdad, un tío mu majete. Antes de irse, los sevillanos me dicen que uno de los de negro (Marcos y Juan llevan camiseta negra) ha sido el que se ha chivado y que creen que ha sido el más alto.
Me acerco al grupo murciano: Pepe, Marcos, Juan, Fernando y Pencho.
"¿Quién de vosotros ha sido el cabronazo que se ha chivado a Sifu?"
Pepe se escabulle, Pencho señala a Marcos, Marcos a Juan y Fernando a Marcos. "Que sepas que te la guardo, Marcos". "Me andaré con ojo". Reímos, pero se la guardo. Que se prepare el miércoles.
Y por último me despido de Sifu. "Gracias", le digo, "Un placer", me dice y sigue "Ya verás, tú vas a acabar como Juanra, con una camiseta del Madrid durante el entrenamiento. Y luego lo vamos a grabar y a colgar el vídeo en el youtube para que te vean tus amigos" Me río, la gente que está por ahí cerca también y salta "Y he ido suave". "¿Suave? ¿Por que?" pregunto. "Bueno, es que al ser chica..." "Ah, ¿que por ser chica ya hay que ir más suave?" "Vengaaa, que al final vas a acabar otra vez en el suelo", me dice Pepe. "No, no, en el próximo curso ya hablaremos" dice Sifu sonriendo. Ala, con dios.
Voy a la ducha y cuando salgo, Fernando ya ha terminado y esperamos a Pepe en la puerta del vestuario. Sale un GT francés que me da la mano "Muy bien el examen y si te digo la verdad me he preocupado mucho cuando estabas en el suelo, ¿como estás?" "Ahora mejor, pero antes... buff, pero gracias".
Sale Marcos. Le recuerdo que se la guardo y, por fin, sale Pepe. Ala, todos al coche.
"Y yo que ya pensaba que me había librado de que me llevara al suelo y mira", digo cuando Pepe me dice que muy bien el examen.
"Si en realidad casi estaba terminando. Lo que pasa es que ha ido al suelo por lo que ha dicho Marcos. Aunque cuando Sifu ha oído que eras del Barça ha recordado en unos segundos ah, esta es la del cabezazo del cuartel y la de la patada, la alemana esa, del Barça... y por eso te ha llevado al suelo" explica Pepe. “De todas formas, yo lo que haría el martes sería acercarme por detrás sin que se diera cuenta, le cogía así de la cabeza, le daba una patada en la pierna y me lo llevaba al suelo” añade cuando le expreso en voz alta mi intención de matar a Marcos con o sin su permiso. “Y luego le diría ¿A que jode cuando te pillan por sorpresa? Ala, intenta salir de ahí” termina. XDDDDDDDD.
El resto del viaje hablamos de los nuevos programas del Sifu, de los cambios en la forma de aprendizaje, de los programas... y de próximos cursos. El 3 de octubre de escrima y en noviembre, de WT.
Y el martes… que se prepare Marcos.
Empieza el curso. Empezamos a hacer un ejercicio de sombra desde la cuña invertida. Le va añadiendo dificultad poco a poco. Primero el que hace de atacante tiene que empujar al que hace WT y éste tiene que volver a la posición de cuña invertida siguiendo los pasos del ejercicio que hemos estado viendo estos días.
Después le añade la entrada desde una distancia lo suficientemente grande como para hacer los 4 puntos del movimiento sin tener la referencia del golpeo al compañero y repitiendo la secuencia atacándole desde el punto uno.
Es decir: 1 - 2 - 3 - 4 (fuera de distancia) - 1 - 2 - 3 - 4 (en distancia de pegada)
El siguiente paso es que seamos nosotros los que elijamos cuándo queremos entrar en la distancia para pegar, descanso de unos diez quince minutitos y por último nos dice que hagamos los movimientos sin marcarlos demasiado para que cuando el compañero entre a pegar nosotros salgamos a defender con el movimiento que estamos haciendo en ese momento terminando la secuencia a partir de ahí.
Ni que decir tiene que es complicado de la ostia, pero bueno, habrá que entrenarlo.
12:50 o por ahí. Pepe le dice a Sifu la hora y empiezan los exámenes. Hay un tercero (yo) y dos quintos (Pencho y uno de Sevilla, creo).
Soy la primera. Empieza con Lat-Sao. Programa tradicional y en seguida pasa al nuevo. Va bien la cosa. Le voy marcando los golpes. "Pero tu pega, hombre", me dice mientras ataca. Le devuelvo pegando flojo. "Así". Ok. Le puedo pegar sin riesgo. Va acelerando. Me roza un par de veces pero evito los golpes. Se aparta y entro en cuña invertida.
"Y encima que es del Barça, Sifu", suelta alguien por ahí. Mecagüentó. En unos segundos mi cerebro investiga, expone y valora la situación.
1: Ha sido Pepe.
2: Esa no es la voz de Pepe.
3: Intencionalidad de girar y preguntar quién ha sido.
4: Tengo a Sifu delante.
5: Céntrate en Sifu, que se ha quedado quieto, mirándome.
"¿Es que eres del Barça?", pregunta.
"Si", contesto. Sonríe, abre los ojos como si estuviera sorprendido y me lleva al suelo (según Pepe, cogiéndome de los brazos y haciendo un barrido, pero se lo preguntaré con más detalle el miércoles porque sigo sin enterarme muy bien cómo lo ha hecho). Genial.
Rodamos, o más bien me hace rodar, y acaba encima de mí con mi rodilla derecha clavándose en su estómago. He caído bien, en posición defensiva e intento evitar que se me termine de apalancar, pero nada. 92 kilos de tío (información proporcionada por Pepe) que acaban sentados encima de mí.
Me inmoviliza el brazo izquierdo con su brazaco derecho y el izquierdo lo apoya levemente en mi cuello.
-"¿Te vas a pasar al Madrid?"
- "No"
El tío aprieta y empieza a costarme respirar.
-"¿Te vas a pasar al Madrid?"
- "No"
Aprieta un poco más y empieza a faltarme un poco el aire. Doy unos golpes en el suelo con la mano derecha pero nada, como quien oye llover.
-"¿Te vas a pasar al Madrid?"
- "No"
Aprieta un poco más y empieza a faltarme el aire de forma algo más alarmante. Con la mano izquierda le doy unas palmaditas en el brazo, lo que significa que ya, que vale, que has ganado, que aflojes, cabrón. Afloja.
-"¿Te vas a pasar al Madrid?"
- "No"
Vuelve a apretar.
-"¿Te vas a pasar al Madrid?"
- "No"
Aprieta aún más. Le doy un par de toquecitos en el brazo con la mano izquierda y aprieta un poco más, unos toquecitos más en el pecho con la derecha y le empujo un poco y nada.
- "¿Te vas a pasar al Madrid?"
- "No"
Le pego con la mano derecha un par de puñetazos en el costado izquierdo y nada. Mantiene la presión.
"Ésta se muere antes de decir que se cambia al Madrid" dice Pepe mientras le vuelvo a dar unos toquecitos en el pecho a Sifu de forma más insistente, dado que me estoy empezando a marear un poco.
-"¿Te vas a pasar al Madrid?"
- "No"
Sigue sin moverse pero al menos no aprieta más. Le acabo dando en el pecho casi con el puño y en el brazo derecho con la mano abierta de forma mucho más insistente. El tío afloja, sonríe y me da pie a medio quitármelo de encima.
Le empujo, me echo un poco para atrás y se levanta. Me tiende la mano y me ayuda a levantarme. "Muy bien". Vuelvo a unirme al grupo, que está viendo el examen.
"Los tiene bien puestos, ¿eh?", oigo que dice Sifu mientras cojo mi botella de H2O algo mareadilla.
"¡Uy! Ésta, más que la mayoría de nosotros", suelta Pepe. XDDDD
"Super Rachel, muy bien, de verdad. Has aguantado un montón, ¿eh?" dice Marcos mientras me da la mano. "Además, ha habido un momento en que estabas respirando así, como jadeando, cuando te ha empezado a faltar el aire y al principio pensaba que eran los críos pero me he dado cuenta que eras tu" (los críos son los hijos de Rafa, un GT de Alicante)
Fernando, Javi y Juan también me dicen algo es esa línea. Pepe se dedica a darme unas palmaditas en el hombro. "Muy bien, has hecho un tercero estupendo aunque no tendrías que haber aguantado tanto" XDD
Pencho también me dice algo cuando termina su examen de quinto. Se entregan los diplomas. Le doy la mano y dos besos a Sifu guardando un poco las distancias mientras el tío sonríe. "No te fíes de nadie" dice a veces cuando ayuda a alguien a levantarse o le da la mano y luego los lleva al suelo. Así que yo, por si acaso, guardo distancias. Le doy la mano a Pepe y Sifu dice que nada, que el único que recibe besos de las chicas es él y cuando voy a dársela a sifu Pepe, su hermano, hace como me aparta de un empujón pero consigo mi objetivo: darle también la mano a sifu Pepe. ¡Ja, esta la he ganau yo!.
"No, si además provoca, la tía", dice Pepe mientras Sifu se parte la caja.
Termina el curso. Se acerca José Manuel, "Quilla, muy bien, enhorabuena, ¿vas bien?" pregunta mientras se toca el cuello. "Si, si, ahora ya mejor" "Eso es echarle mandobles" (poner acento sevillano y queda mejor xD). Me despido de los sevillanos y de él, me da un abrazote, un placer haberle conocido, la verdad, un tío mu majete. Antes de irse, los sevillanos me dicen que uno de los de negro (Marcos y Juan llevan camiseta negra) ha sido el que se ha chivado y que creen que ha sido el más alto.
Me acerco al grupo murciano: Pepe, Marcos, Juan, Fernando y Pencho.
"¿Quién de vosotros ha sido el cabronazo que se ha chivado a Sifu?"
Pepe se escabulle, Pencho señala a Marcos, Marcos a Juan y Fernando a Marcos. "Que sepas que te la guardo, Marcos". "Me andaré con ojo". Reímos, pero se la guardo. Que se prepare el miércoles.
Y por último me despido de Sifu. "Gracias", le digo, "Un placer", me dice y sigue "Ya verás, tú vas a acabar como Juanra, con una camiseta del Madrid durante el entrenamiento. Y luego lo vamos a grabar y a colgar el vídeo en el youtube para que te vean tus amigos" Me río, la gente que está por ahí cerca también y salta "Y he ido suave". "¿Suave? ¿Por que?" pregunto. "Bueno, es que al ser chica..." "Ah, ¿que por ser chica ya hay que ir más suave?" "Vengaaa, que al final vas a acabar otra vez en el suelo", me dice Pepe. "No, no, en el próximo curso ya hablaremos" dice Sifu sonriendo. Ala, con dios.
Voy a la ducha y cuando salgo, Fernando ya ha terminado y esperamos a Pepe en la puerta del vestuario. Sale un GT francés que me da la mano "Muy bien el examen y si te digo la verdad me he preocupado mucho cuando estabas en el suelo, ¿como estás?" "Ahora mejor, pero antes... buff, pero gracias".
Sale Marcos. Le recuerdo que se la guardo y, por fin, sale Pepe. Ala, todos al coche.
"Y yo que ya pensaba que me había librado de que me llevara al suelo y mira", digo cuando Pepe me dice que muy bien el examen.
"Si en realidad casi estaba terminando. Lo que pasa es que ha ido al suelo por lo que ha dicho Marcos. Aunque cuando Sifu ha oído que eras del Barça ha recordado en unos segundos ah, esta es la del cabezazo del cuartel y la de la patada, la alemana esa, del Barça... y por eso te ha llevado al suelo" explica Pepe. “De todas formas, yo lo que haría el martes sería acercarme por detrás sin que se diera cuenta, le cogía así de la cabeza, le daba una patada en la pierna y me lo llevaba al suelo” añade cuando le expreso en voz alta mi intención de matar a Marcos con o sin su permiso. “Y luego le diría ¿A que jode cuando te pillan por sorpresa? Ala, intenta salir de ahí” termina. XDDDDDDDD.
El resto del viaje hablamos de los nuevos programas del Sifu, de los cambios en la forma de aprendizaje, de los programas... y de próximos cursos. El 3 de octubre de escrima y en noviembre, de WT.
Y el martes… que se prepare Marcos.
Morir Matando, 3er Round, 2ª Parte (25 - Julio - 2009)
Hoy ha venido un grupo de Alcoy que tenían a dos chicas entre ellos, por ,lo que la faltar las de Caravaca y Cartagena hemos seguido siendo cuatro entre 35 tíos. Por lo demás, nada remarcable. Hemos hecho unos ejercicios de Chi-Sao y luego el Sifu ha explicado un par de cosas nuevas a añadir al ejercicio de ayer.
Después del descanso han comenzado los exámenes. Se ha llevado al suelo a uno de 10º, ha levantado un par de veces a dos de 5º y ha intimidado a las chicas de Alcoy, 3º, y a la de Hellín, 1º.
Cuando termina con las chicas de Alcoy me mira. "Tu eras mañana, ¿verdad?" Como si no lo supiera el mu... "Si, yo mañana" Sonríe y se va a por la chica de Hellín.
Mientras que Sifu la "intimida" y ella se va haciendo para atrás, Pepe se pone a mi lado y cuando la chica le entra a Sifu y empieza a "meterle caña" miro a Pepe. "Yo... mañana mejor ir un poco suave, ¿no?" Se ríe "Uy, si, tu muy suave y tranquilita, que ya tienes antecedentes... penales y además eres del Barça" Miguel y Narciso, que también están por ahí se ríen.
Terminan los examenes y cada mochuelo a su olivo. A ver cómo sale la cosa mañana.
Después del descanso han comenzado los exámenes. Se ha llevado al suelo a uno de 10º, ha levantado un par de veces a dos de 5º y ha intimidado a las chicas de Alcoy, 3º, y a la de Hellín, 1º.
Cuando termina con las chicas de Alcoy me mira. "Tu eras mañana, ¿verdad?" Como si no lo supiera el mu... "Si, yo mañana" Sonríe y se va a por la chica de Hellín.
Mientras que Sifu la "intimida" y ella se va haciendo para atrás, Pepe se pone a mi lado y cuando la chica le entra a Sifu y empieza a "meterle caña" miro a Pepe. "Yo... mañana mejor ir un poco suave, ¿no?" Se ríe "Uy, si, tu muy suave y tranquilita, que ya tienes antecedentes... penales y además eres del Barça" Miguel y Narciso, que también están por ahí se ríen.
Terminan los examenes y cada mochuelo a su olivo. A ver cómo sale la cosa mañana.
Morir Matando, 3er Round, 1ª Parte (24 - Julio - 2009)
17:30. Marcos y Pepe me recogen el la puerta del gimnasio y nos vamos al camping "La Puerta", Moratalla.
Llegamos una hora después y somos los primeros. Poco a poco va apareciendo la gente. Hay como unos... 30 - 35 tíos y sólo 4 tías. Una de Cartagena, otra de Hellín, otra de Caravaca y yo.
Empieza el curso. Sifu nos separa en dos grupos: los que fueron ayer al curso para continuar la explicación y los que no, para empezar a mecanizar los movimientos del ejercicio. Casualidad o no, las 4 chicas coincidimos en el "grupo de aprendizaje" junto con un tío de Denia y otro de Hellín.
Nos explica cómo hacer el ejercicio:
1: entrar en cuña atravesando el eje desde guardia derecha.
2: pegar con la izquierda mientras la derecha controla el brazo izquierdo del atacante.
3: continuar el movimiento con el brazo izquierdo hasta controlas el brazo izquierdo del oponente mientras se poega con el derecho.
4: continuar el movimiento del brazo derecho hasta que el codo "tape" la cara, pegar con el canto de la mano izquierda y volver a la posición de guardia.
Me pongo a practicarlo con Oscar, el de Denia y José Manuel, un GT de Sevilla, nos va corrigiendo y explicando. Poco a poco el ejercicio va saliendo más fluido. Tanto Sifu como sifu Pepe se acercan de vez en cuando.
Después del descanso, hace un par de exámenes. Las chicas de Cartagena y Caravaca de 2º y la de Hellín de 1º. Cuando termina el de 1º, le llamo para preguntarle una duda, me mira y me coje del brazo derecho.
"Venga, ven" me dice mientras se pone en posición de Lat-Sao. Pienso que me está diciendo que haga el ejercicio, le entro en cuña y le marco el primer puñetazo. "No, no, que te voy a ver el programa". Jus... "No, yo lo voy a hacer el domingo" le digo. "Ah... vale... pues entonces nada. Ya nos veremos el domingo". Eso me suena un poco a prepárate-que-te-espera-una-buena y se aleja sin darme tiempo a decirle nada. Le vuelvo a llamar.
La duda es que en el punto 4 el brazo izquierdo, cuando pega, pasa por debajo del derecho, pero yo hay veces que lo hago al revés. Le pregunto la diferencia y mientras le pego con el izquierdo me marca con su puño derecho un puñetazo en la cara. Ok, el derecho protege o, al menos, lo intenta.
José Manuel se pone conmigo para seguir practicando el ejercicio pero metiendo presión en el brazo que protege para ver si están bien colocados. En un momento, se me acerca "vacilando": "Eh, tu, te voy a partir la cara ¿eh? Te voy a dar una paliza…" "¡Pero bueno! ¿Qué le estás diciendo a la chica? ¿Qué es eso de que le vas a partir la cara?" Me giro y veo que sifu Pepe sale corriendo a por José Manuel, que se protege detrás de Sifu.
Como media hora después, termina el curso. No ha estado mal. No se ha pasado mucho calor, se han dejado claras algunas cosas y se ha visto hacia dónde quiere encaminarse Sifu en el WT.
Y lo que es más importante: no he acabado en el suelo.
Demá, més.
Llegamos una hora después y somos los primeros. Poco a poco va apareciendo la gente. Hay como unos... 30 - 35 tíos y sólo 4 tías. Una de Cartagena, otra de Hellín, otra de Caravaca y yo.
Empieza el curso. Sifu nos separa en dos grupos: los que fueron ayer al curso para continuar la explicación y los que no, para empezar a mecanizar los movimientos del ejercicio. Casualidad o no, las 4 chicas coincidimos en el "grupo de aprendizaje" junto con un tío de Denia y otro de Hellín.
Nos explica cómo hacer el ejercicio:
1: entrar en cuña atravesando el eje desde guardia derecha.
2: pegar con la izquierda mientras la derecha controla el brazo izquierdo del atacante.
3: continuar el movimiento con el brazo izquierdo hasta controlas el brazo izquierdo del oponente mientras se poega con el derecho.
4: continuar el movimiento del brazo derecho hasta que el codo "tape" la cara, pegar con el canto de la mano izquierda y volver a la posición de guardia.
Me pongo a practicarlo con Oscar, el de Denia y José Manuel, un GT de Sevilla, nos va corrigiendo y explicando. Poco a poco el ejercicio va saliendo más fluido. Tanto Sifu como sifu Pepe se acercan de vez en cuando.
Después del descanso, hace un par de exámenes. Las chicas de Cartagena y Caravaca de 2º y la de Hellín de 1º. Cuando termina el de 1º, le llamo para preguntarle una duda, me mira y me coje del brazo derecho.
"Venga, ven" me dice mientras se pone en posición de Lat-Sao. Pienso que me está diciendo que haga el ejercicio, le entro en cuña y le marco el primer puñetazo. "No, no, que te voy a ver el programa". Jus... "No, yo lo voy a hacer el domingo" le digo. "Ah... vale... pues entonces nada. Ya nos veremos el domingo". Eso me suena un poco a prepárate-que-te-espera-una-buena y se aleja sin darme tiempo a decirle nada. Le vuelvo a llamar.
La duda es que en el punto 4 el brazo izquierdo, cuando pega, pasa por debajo del derecho, pero yo hay veces que lo hago al revés. Le pregunto la diferencia y mientras le pego con el izquierdo me marca con su puño derecho un puñetazo en la cara. Ok, el derecho protege o, al menos, lo intenta.
José Manuel se pone conmigo para seguir practicando el ejercicio pero metiendo presión en el brazo que protege para ver si están bien colocados. En un momento, se me acerca "vacilando": "Eh, tu, te voy a partir la cara ¿eh? Te voy a dar una paliza…" "¡Pero bueno! ¿Qué le estás diciendo a la chica? ¿Qué es eso de que le vas a partir la cara?" Me giro y veo que sifu Pepe sale corriendo a por José Manuel, que se protege detrás de Sifu.
Como media hora después, termina el curso. No ha estado mal. No se ha pasado mucho calor, se han dejado claras algunas cosas y se ha visto hacia dónde quiere encaminarse Sifu en el WT.
Y lo que es más importante: no he acabado en el suelo.
Demá, més.
Morir Matando, 2º Round, 2ª Parte (14 - Febrero - 2009)
Estoy de brazos cruzados. Le mantengo la mirada. Se acerca a mí lentamente, en plan macarra. Me alejo unos pasos y me pongo en posición de guardia. Se acerca, se aleja, seguimos manteniéndonos la mirada.
“Was?, le suelto (¿Qué?, en alemán)
Kit-Kat: según tengo entendido, Sifu se crió en Alemania y, por lo tanto, habla alemán. Así que lo que voy a hacer es escribir nuestras breves conversaciones en alemán y entre paréntesis la traducción al español. Fin del Kit-Kat.
Se queda un poco pillado. “Ah, sprichts du Deutsch? (“Ah, ¿hablas alemán?), “Sicher” (claro), respondo. Asiente y hace como que se viene a por mí. Salgo en cuña y le freno. Da un paso para atrás y pone su brazo derecho a la altura de la cara para “protegerse”. Genial (nótese el tono sarcástico), programa de primero. Le aparto el brazo, puño en cadena. Hace amago de darme con su brazo izquierdo. Hago la cuña y, al hacerlo, le marco un puñetazo en la cara con el dorso de mi mano derecha y evito que me de con su izquierda. A ese movimiento, le sigue un puñetazo con la izquierda, cosa que hago. Pum. Se lo suelto. Se me ha escapado y en vez de marcar el golpe, le he dado. Me quedo parada. “Uh, entschuldigung” (Uh, perdona). Me mira, sonríe, me saca la lengua, me guiña un ojo y me suelta “Mach’s nichts” (No pasa nada). Si, si… que no pasa nada, dice. Me lleva al suelo.
Caigo como me han enseñado. La cucaracha, lo llamamos. Es… como el gol que celebraron los del Real Madrid, patas arriba, solo que en vez de tener las dos piernas en el aire, es sólo una. Su estómago se medio empotra contra mi pie levantado. Se aparta y vuelve a la carga. Mi pie sigue donde estaba, pero como quien oye llover. Acabo con el tío encima. Le doy, o al menos lo intento, rodillazos, patadas y puñetazos para evitar que se me apalanque encima como hizo con Fuensanta.
Vano intento. Acabo con los brazos prácticamente inmovilizados y con Sifu dejando caer su peso poco a poco sobre mí. Yo, por supuesto, sigo intentando quitármelo de encima. “Wie geht’s? Gut?” (¿Cómo vas? ¿Bien?). Le gruño un poco. “Gut” (Bien), le contesto. Error. Se ríe y deja caer todo su peso, apalancándose. Poco después, decide moverse y se medio sienta encima de mi. Mierda. Para salir de ahí tengo que hacer la gamba. Marcos me coloca bien los pies y Sifu me da indicaciones hasta que acabo por quedarme con mi rodilla justo delante de su cara.
“Und jetz?” (¿Y ahora?) pregunto. “Und jezt musst du mich mit deinem rechten Knie ins Geschicht hauen” (Y ahora me tienes que pegar con tu rodilla derecha en la cara”). Le marco un rodillazo en la cara. “Und mit den linken” (Y con la izquierda). Lo hago. “Und noch ein mal” (Y una vez más). Vale. Marco otro rodillazo con la izquierda. “Und jetz musst du weg laufen” (Y ahora tienes que irte corriendo). Amén a eso.
“Le he dicho que me diera un rodillazo con la derecha en la cara, luego otro con la izquierda, y otro más y que se fuera corriendo (risas). No por nada, si no porque si esto fuera en la calle, yo también lo haría, no esperaría a que el tío se recuperara”. Me mira y me tiende la mano. Je, je, je… viejo zorro… “Neeeh…, Sie können sich alleine aufstehen” (No, se puede levantar solo), le digo mientras me pongo en guardia y el se levanta riendo. Veo a Pepe de reojo. Creo que se debate entre la… satisfacción y el tierra trágame.
Sifu vuelve a por mí. Intento defender en cuña, le marco un par de puñetazos y me acaba medio inmovilizando. Tengo su brazo izquierdo justo delante de mi cara, porque es el que me está enganchando. “Und jetz?” (¿Y ahora?) me pregunta. Sólo hay, que yo sepa y/o pueda ver, una salida posible. “Kann ich beissen” (Puedo morder), digo en una medio afirmación, medio pregunta. Sonrisa, cara de haz-lo-que-te-de-la-gana y una respuesta tranquila e inesperada. “Beiss” (Muerde). Me quedo a píxeles y, sin saber cómo, acabo en el suelo, boca abajo, después de caer con todo el lado derecho de la cara. He de admitir que hasta que no me dijeron que caí de cara no sabía por qué me dolía un poco el hueso ese que está debajo del ojo (maxilar superior derecho, lo llaman), en fin.
Y otra vez que intento salir. Pero ahora estoy boca abajo y está más chunga la cosa. Noto que me coge el brazo izquierdo. Me revuelvo. La leche… me duele el hombro. Seguro que me lo ha pillado. Intento que me suelte dándole un par de puñetazos. Nada. Le lanzo una patada con la pierna derecha. Nada. Oigo murmullos y un par de vayas, alas, y uys. Más tardes, Marcos me dice que le di en todos los… bueno, eso. Forcejeo un poco más pero como cada vez que pestañeo me duele el hombro y no quiero que me lo saque, cosa que pienso en un par de ocasiones, paso de morir matando.
“Ja, schon gut, ok?”. “Nein, ich werde mich bewegen wenn ich will”. Me quejo. Se ríe. “Me ha dicho que ya, que vale, que me quite de encima, pero yo le he dicho que no, que me moveré cuando me de la gana”, traduce a los demás. Me vuelvo a quejar mientras él está to a gusto, apalancao encima de mí. Se me acerca al oído. “Tut weh?” (¿Duele?) pregunta el joputa. Si sabes que sí, pa’ que preguntas. Ufff. “Jaaaa” (Siii), respondo ciscándome en todo. Se ríe, apalanca un poco más y me suelta.
Cuando me alejo, le suelto una patada en el muslo izquierdo. Mi mirada se cruza con la de Pepe, que abre mucho los ojos y niega levemente con la cabeza en cuanto se la suelto. El pobre… lo que está sufriendo esta tarde.
Sifu se levanta, me entra, vuelvo a defender. Lo hago bien. Se aleja, le entro en cuña y… fallo. He entrado un poco ladeada. Me gana la espalda y me coge por detrás. Esta vez mi defensa está clara. Siempre le puedo echar la culpa al sufrido de mi profesor XD.
- Si te coge por detrás: Prueba a pisar, dar patadas o cabezazos.
Le intento dar un par de codazos, pero apenas puedo tirar los brazos para atrás. Guay. Plan B. Pisotones, se lleva unos cuantos, y patadas a las espinillas. No me planteo si lleva puestas las espinilleras o no. Yo sí, me las pongo por defecto, así que si él no las lleva…. Sigue sin soltarme. Mola. Le suelto un par de cabezazos. Weno, más de un par. Como cuatro o cinco. De los cuales, he de decir en mi descargo, que sólo le llegaron 2 ó 3, los demás dieron en sus hombros, o por ahí. Pero nada. No le hacen efecto. Y si lo hacen, no lo parece.
Me levanta en peso y hace como que me va a empotrar contra el suelo. Pongo los pies, él frena ese golpe y me suelta. “Ves, los cabezazos no hacen nada” y sonríe. Me alejo. Me tiende la mano. Me acerco poco a poco. “Komm, ist aus” (Venga, se acabó). Buff, le doy la mano. “Danke” (Gracias) le digo por costumbre, más que nada. En esgrima, cuando terminas un combate, ganes o pierdas, le tienes que dar la mano al contrario y decir gracias, así que… Sonríe, me contesta con otro “Danke” y se va a por Alex.
Cuando terminan los exámenes y antes de entregar los diplomas, Sifu nos dice que está muy contento con el nivel de Murcia y que “lo que más me ha gustado y sorprendido han sido las chicas. Se defienden muy bien”, etcétera. Se empiezan a repartir los diplomas, Marcos se acerca a Fuensanta y a mí. “Jolines, muy bien las dos. No había visto a Sifu dar esa caña a una chica en segundo. Normalmente se espera a cuarto o quinto pero…”
Se queda ahí. Pepe ha dicho su nombre. Poco después le toca ir a Fuensanta y dos nombres después a mí. Saludo, Sifu me entrega el diploma, le doy la mano, dos besos y me alejo pasando, literalmente, del protocolo. Teóricamente debería haberle dado la mano a los GT, pero como no me fío de Sifu, pues se me ha olvidado. Terminan de repartir los diplomas. Narciso y Juanra, GT los dos, nos felicitan. Pepe también, aunque añade un “pero lo hablaremos el lunes” sonriendo.
Me vuelvo a disculpar ante Sifu por el puñetazo y él vuelve a decirme que nada. Me sigue doliendo el hombro, por lo a veces lo muevo. Se me queda mirando.
“Te duele?”
“Si” le digo.
“Bueno, es que ibas a morderme”.
“¿Yo? No, no iba a…”
“No ibas porque no te dejé. Que si no te llevo al suelo…”
“No habría mordido, en todo caso, hubiera hecho el gesto de, pero sin llegar a”
Se ríe, me da una palmadita en el susodicho y ya bastante maltrecho hombro y empieza a hablar con otro. La madre que lo….
Marcos me informa de dónde impactó la patada que le di. Ejem… vaya por dios. Aunque la excusa de estar boca abajo sin tener mucho campo de visión es buena. Decido utilizarla cada vez que se me saque el tema. Nos vamos a cambiar y cuando salimos del vestuario, nos quedamos hablando un poco por ahí. Aparecen Pepe y Sifu hablando de nosotras. Mencionan, entre otras cosas el puñetazo. Rediós.
“Tschuldigung”, murmuro cuando Sifu pasa a mi vera. Me da un capón flojitoy se ríe.
“¿Por qué?”
“Pues por…” hago el gesto de dar un puñetazo “el puñetazo”.
“¿Por qué? ¿Por el rocecito este de aquí?” pregunta pasándose el dorso de la mano por la cara.
“Si, bueno y por la… patada”
“¿Qué patada?, ¿el golpecito ese?”
“Bueno…. Ssi… supongo”
“Nada, que no preocupes, en serio” dice riéndose.
Poco después, se despide y se va. Los tíos que quedan por ahí comentan la dureza de las partes blandas de Sifu. Pepe nos dice que se ha ido muy contento. Que ha dicho que el nivel ha sido muy bueno y que las chicas… “son cañeras”. Nos despedimos. El lunes, más. Y en mayo, también.
“Was?, le suelto (¿Qué?, en alemán)
Kit-Kat: según tengo entendido, Sifu se crió en Alemania y, por lo tanto, habla alemán. Así que lo que voy a hacer es escribir nuestras breves conversaciones en alemán y entre paréntesis la traducción al español. Fin del Kit-Kat.
Se queda un poco pillado. “Ah, sprichts du Deutsch? (“Ah, ¿hablas alemán?), “Sicher” (claro), respondo. Asiente y hace como que se viene a por mí. Salgo en cuña y le freno. Da un paso para atrás y pone su brazo derecho a la altura de la cara para “protegerse”. Genial (nótese el tono sarcástico), programa de primero. Le aparto el brazo, puño en cadena. Hace amago de darme con su brazo izquierdo. Hago la cuña y, al hacerlo, le marco un puñetazo en la cara con el dorso de mi mano derecha y evito que me de con su izquierda. A ese movimiento, le sigue un puñetazo con la izquierda, cosa que hago. Pum. Se lo suelto. Se me ha escapado y en vez de marcar el golpe, le he dado. Me quedo parada. “Uh, entschuldigung” (Uh, perdona). Me mira, sonríe, me saca la lengua, me guiña un ojo y me suelta “Mach’s nichts” (No pasa nada). Si, si… que no pasa nada, dice. Me lleva al suelo.
Caigo como me han enseñado. La cucaracha, lo llamamos. Es… como el gol que celebraron los del Real Madrid, patas arriba, solo que en vez de tener las dos piernas en el aire, es sólo una. Su estómago se medio empotra contra mi pie levantado. Se aparta y vuelve a la carga. Mi pie sigue donde estaba, pero como quien oye llover. Acabo con el tío encima. Le doy, o al menos lo intento, rodillazos, patadas y puñetazos para evitar que se me apalanque encima como hizo con Fuensanta.
Vano intento. Acabo con los brazos prácticamente inmovilizados y con Sifu dejando caer su peso poco a poco sobre mí. Yo, por supuesto, sigo intentando quitármelo de encima. “Wie geht’s? Gut?” (¿Cómo vas? ¿Bien?). Le gruño un poco. “Gut” (Bien), le contesto. Error. Se ríe y deja caer todo su peso, apalancándose. Poco después, decide moverse y se medio sienta encima de mi. Mierda. Para salir de ahí tengo que hacer la gamba. Marcos me coloca bien los pies y Sifu me da indicaciones hasta que acabo por quedarme con mi rodilla justo delante de su cara.
“Und jetz?” (¿Y ahora?) pregunto. “Und jezt musst du mich mit deinem rechten Knie ins Geschicht hauen” (Y ahora me tienes que pegar con tu rodilla derecha en la cara”). Le marco un rodillazo en la cara. “Und mit den linken” (Y con la izquierda). Lo hago. “Und noch ein mal” (Y una vez más). Vale. Marco otro rodillazo con la izquierda. “Und jetz musst du weg laufen” (Y ahora tienes que irte corriendo). Amén a eso.
“Le he dicho que me diera un rodillazo con la derecha en la cara, luego otro con la izquierda, y otro más y que se fuera corriendo (risas). No por nada, si no porque si esto fuera en la calle, yo también lo haría, no esperaría a que el tío se recuperara”. Me mira y me tiende la mano. Je, je, je… viejo zorro… “Neeeh…, Sie können sich alleine aufstehen” (No, se puede levantar solo), le digo mientras me pongo en guardia y el se levanta riendo. Veo a Pepe de reojo. Creo que se debate entre la… satisfacción y el tierra trágame.
Sifu vuelve a por mí. Intento defender en cuña, le marco un par de puñetazos y me acaba medio inmovilizando. Tengo su brazo izquierdo justo delante de mi cara, porque es el que me está enganchando. “Und jetz?” (¿Y ahora?) me pregunta. Sólo hay, que yo sepa y/o pueda ver, una salida posible. “Kann ich beissen” (Puedo morder), digo en una medio afirmación, medio pregunta. Sonrisa, cara de haz-lo-que-te-de-la-gana y una respuesta tranquila e inesperada. “Beiss” (Muerde). Me quedo a píxeles y, sin saber cómo, acabo en el suelo, boca abajo, después de caer con todo el lado derecho de la cara. He de admitir que hasta que no me dijeron que caí de cara no sabía por qué me dolía un poco el hueso ese que está debajo del ojo (maxilar superior derecho, lo llaman), en fin.
Y otra vez que intento salir. Pero ahora estoy boca abajo y está más chunga la cosa. Noto que me coge el brazo izquierdo. Me revuelvo. La leche… me duele el hombro. Seguro que me lo ha pillado. Intento que me suelte dándole un par de puñetazos. Nada. Le lanzo una patada con la pierna derecha. Nada. Oigo murmullos y un par de vayas, alas, y uys. Más tardes, Marcos me dice que le di en todos los… bueno, eso. Forcejeo un poco más pero como cada vez que pestañeo me duele el hombro y no quiero que me lo saque, cosa que pienso en un par de ocasiones, paso de morir matando.
“Ja, schon gut, ok?”. “Nein, ich werde mich bewegen wenn ich will”. Me quejo. Se ríe. “Me ha dicho que ya, que vale, que me quite de encima, pero yo le he dicho que no, que me moveré cuando me de la gana”, traduce a los demás. Me vuelvo a quejar mientras él está to a gusto, apalancao encima de mí. Se me acerca al oído. “Tut weh?” (¿Duele?) pregunta el joputa. Si sabes que sí, pa’ que preguntas. Ufff. “Jaaaa” (Siii), respondo ciscándome en todo. Se ríe, apalanca un poco más y me suelta.
Cuando me alejo, le suelto una patada en el muslo izquierdo. Mi mirada se cruza con la de Pepe, que abre mucho los ojos y niega levemente con la cabeza en cuanto se la suelto. El pobre… lo que está sufriendo esta tarde.
Sifu se levanta, me entra, vuelvo a defender. Lo hago bien. Se aleja, le entro en cuña y… fallo. He entrado un poco ladeada. Me gana la espalda y me coge por detrás. Esta vez mi defensa está clara. Siempre le puedo echar la culpa al sufrido de mi profesor XD.
- Si te coge por detrás: Prueba a pisar, dar patadas o cabezazos.
Le intento dar un par de codazos, pero apenas puedo tirar los brazos para atrás. Guay. Plan B. Pisotones, se lleva unos cuantos, y patadas a las espinillas. No me planteo si lleva puestas las espinilleras o no. Yo sí, me las pongo por defecto, así que si él no las lleva…. Sigue sin soltarme. Mola. Le suelto un par de cabezazos. Weno, más de un par. Como cuatro o cinco. De los cuales, he de decir en mi descargo, que sólo le llegaron 2 ó 3, los demás dieron en sus hombros, o por ahí. Pero nada. No le hacen efecto. Y si lo hacen, no lo parece.
Me levanta en peso y hace como que me va a empotrar contra el suelo. Pongo los pies, él frena ese golpe y me suelta. “Ves, los cabezazos no hacen nada” y sonríe. Me alejo. Me tiende la mano. Me acerco poco a poco. “Komm, ist aus” (Venga, se acabó). Buff, le doy la mano. “Danke” (Gracias) le digo por costumbre, más que nada. En esgrima, cuando terminas un combate, ganes o pierdas, le tienes que dar la mano al contrario y decir gracias, así que… Sonríe, me contesta con otro “Danke” y se va a por Alex.
Cuando terminan los exámenes y antes de entregar los diplomas, Sifu nos dice que está muy contento con el nivel de Murcia y que “lo que más me ha gustado y sorprendido han sido las chicas. Se defienden muy bien”, etcétera. Se empiezan a repartir los diplomas, Marcos se acerca a Fuensanta y a mí. “Jolines, muy bien las dos. No había visto a Sifu dar esa caña a una chica en segundo. Normalmente se espera a cuarto o quinto pero…”
Se queda ahí. Pepe ha dicho su nombre. Poco después le toca ir a Fuensanta y dos nombres después a mí. Saludo, Sifu me entrega el diploma, le doy la mano, dos besos y me alejo pasando, literalmente, del protocolo. Teóricamente debería haberle dado la mano a los GT, pero como no me fío de Sifu, pues se me ha olvidado. Terminan de repartir los diplomas. Narciso y Juanra, GT los dos, nos felicitan. Pepe también, aunque añade un “pero lo hablaremos el lunes” sonriendo.
Me vuelvo a disculpar ante Sifu por el puñetazo y él vuelve a decirme que nada. Me sigue doliendo el hombro, por lo a veces lo muevo. Se me queda mirando.
“Te duele?”
“Si” le digo.
“Bueno, es que ibas a morderme”.
“¿Yo? No, no iba a…”
“No ibas porque no te dejé. Que si no te llevo al suelo…”
“No habría mordido, en todo caso, hubiera hecho el gesto de, pero sin llegar a”
Se ríe, me da una palmadita en el susodicho y ya bastante maltrecho hombro y empieza a hablar con otro. La madre que lo….
Marcos me informa de dónde impactó la patada que le di. Ejem… vaya por dios. Aunque la excusa de estar boca abajo sin tener mucho campo de visión es buena. Decido utilizarla cada vez que se me saque el tema. Nos vamos a cambiar y cuando salimos del vestuario, nos quedamos hablando un poco por ahí. Aparecen Pepe y Sifu hablando de nosotras. Mencionan, entre otras cosas el puñetazo. Rediós.
“Tschuldigung”, murmuro cuando Sifu pasa a mi vera. Me da un capón flojitoy se ríe.
“¿Por qué?”
“Pues por…” hago el gesto de dar un puñetazo “el puñetazo”.
“¿Por qué? ¿Por el rocecito este de aquí?” pregunta pasándose el dorso de la mano por la cara.
“Si, bueno y por la… patada”
“¿Qué patada?, ¿el golpecito ese?”
“Bueno…. Ssi… supongo”
“Nada, que no preocupes, en serio” dice riéndose.
Poco después, se despide y se va. Los tíos que quedan por ahí comentan la dureza de las partes blandas de Sifu. Pepe nos dice que se ha ido muy contento. Que ha dicho que el nivel ha sido muy bueno y que las chicas… “son cañeras”. Nos despedimos. El lunes, más. Y en mayo, también.
Morir Matando, 2º Round, 1ª Parte (14 - Febrero - 2009)
Y llegó el día. Se anunció con una media sonrisa, un frotar de manos, una mirada divertida. “Bueno, os comunico que dentro de unas dos semanas, el 14 de febrero para ser más exactos, tendremos por aquí a nuestro queridísimo Sifu, así que... vamos a trabajar un poquito, señores. Y señoritas”.
Dicho y hecho. Repasamos el programa de 2º, vemos sus posibles variaciones, las que puede hacer Sifu y lo que podría hacer si le da el punto. Surgen las preguntas:
- Si no hace nada: Entras en cuña. Vale.
- Si se te escapa un golpe: Mejor que no se te escape. Cierto.
- Si te lleva al suelo y se pone encima: Haz la gamba. Esto...
Punto 1: Es algo complicado de hacer, sobre todo si tienes a alguien encima.
Punto 2: Es aún más complicado si ese alguien tiene como 100 kilos de masa
corporal.
- Si te coge por detrás: Prueba a pisar, dar patadas o cabezazos.
El último punto se lo pregunté a Pepe ex-profeso. Algo me sospechaba, sobre todo después del cabezazo, aunque según el, para qué iba nadie a cogerme por detrás, y mmucho menos Sifu. Ya veremos, que seguro que me tiene fichada.
14 de febrero. 16:40. El curso en Alicante se ha alargado y ha terminado a las 14:30 en vez de a las 13:30. Por eso llega 40 minutos tarde y, además, algo... cabreado porque el nivel allí no le ha hecho mucha gracia. A ver qué pasa.
Hay 18 tíos, 2 tías (Fuensanta y yo) y 5 Grados Técnicos (GT). Faltan los de Cartagena y Miguel, mi profe de las mañanas, se va a eso de las 19:00 a trabajar. Moraleja: Sifu, no hagas cursos los 14 de febrero.
Empieza el curso. Explica el ejercicio, va mirando, corrige a nivel individual, global, resalta los fallos, explica por qué se falla, cómo se puede solucionar, suelta un par de galletas, vuelve a explicar lo de las fronteras, tu cuerpo es tu país, tus brazos tu ejército y tu cabeza tu capital, repite con un compañero el ejercicio, al ver que lo hace mal le da un galletazo... Empieza a hacer calor en la sala. Los cristales, empañados. En esos momentos, nos “alegramos” de que falten los cartageneros. Menos gente, menos calor. Pero aún así... sudamos de lo lindo.
Exámenes. Sifu nos separa en grupos. Los de 1º a un lado, los de 2º a otro... Cada uno a repasar su programa. Exámenes de primero. Bien, se queda contento. Exámenes de segundo grado. Somos cuatro. La cosa se pone más seria. Se hace el silencio, más o menos, y se forma un círculo alrededor de Sifu.
Se dirige hacia Fuensanta. Ella entra en cuña inversa. Sifu hace un amago de seguir andando hacia delante y ella le empuja. Acaba empotrado en la pared. Murmullos. Los GT flipando. Pepe, sorprendido. Tranquilo profe, que todavía queda tarde y el examen no ha hecho más que empezar.
Sifu se ríe, le hace un ejercicio del programa de segundo y... al suelo. (N. del E.: 10 días después me enteré de que al señorito le encanta el suelo). Después de unos cuantos forcejeos y desplazamientos, para limpiar un poco el suelo, pellizcos y puñetazos, pillen donde pillen (y tengo entendido que un pellizco fue justo al ladito de... ahí) Sifu se sienta (o casi) encima de Fuensanta. “Ah”, dice, “eso es lo de la gamba”. Él se ríe y asiente. “Ya, pero...” Ese pero significa cómo-esperas-que-te-mueva-si-apenas-hemos-trabajado-en-suelo. Al final, y después de que el tío deje caer poco a poco su peso sobre ella y ya no hay más salida posible que la rendición, se aparta y se arrodilla frente a ella, le coge las piernas y con una mano le agarra del pantalón y hace ademán de bajarlo. Recibe una patada en los... weno, cerca, la verdad. Sonríe, asiente y la suelta. Nos mira a los demás. “Muy bien, la verdad. Veréis, he hecho esto porque es lo más normal que le ocurra a una mujer. Pero muy bien defendido”.
Se ponen de pie. Fuensanta vuelve a entrar con la cuña, Sifu la coge por detrás. Recibe un par de patadas en las piernas y varios intentos de codazos. Le sugiero que pruebe con los cabezazos. Él sonríe y ella vuelve a ir al suelo. Sifu le indica cómo salir, Pepe y Marcos le ayudan a colocar los pies y ella acaba marcándole un golpe en la cabeza con el talón. Bien. Fuensanta se pone de pie y Sifu se queda en el suelo. Él le tiende una mano para que le ayude a levantarse. Ella lo hace. Error. Vuelve a ir al suelo. “Nunca te fíes de nadie” le dice. Y la suelta.
Se ponen de pie. Él le tiende la mano dando por finalizado el examen. “Bufff... muy bien, enhorabuena”. Le sonríe y me mira.
P.D.: N. del A. significa Nota del Autor.
Dicho y hecho. Repasamos el programa de 2º, vemos sus posibles variaciones, las que puede hacer Sifu y lo que podría hacer si le da el punto. Surgen las preguntas:
- Si no hace nada: Entras en cuña. Vale.
- Si se te escapa un golpe: Mejor que no se te escape. Cierto.
- Si te lleva al suelo y se pone encima: Haz la gamba. Esto...
Punto 1: Es algo complicado de hacer, sobre todo si tienes a alguien encima.
Punto 2: Es aún más complicado si ese alguien tiene como 100 kilos de masa
corporal.
- Si te coge por detrás: Prueba a pisar, dar patadas o cabezazos.
El último punto se lo pregunté a Pepe ex-profeso. Algo me sospechaba, sobre todo después del cabezazo, aunque según el, para qué iba nadie a cogerme por detrás, y mmucho menos Sifu. Ya veremos, que seguro que me tiene fichada.
14 de febrero. 16:40. El curso en Alicante se ha alargado y ha terminado a las 14:30 en vez de a las 13:30. Por eso llega 40 minutos tarde y, además, algo... cabreado porque el nivel allí no le ha hecho mucha gracia. A ver qué pasa.
Hay 18 tíos, 2 tías (Fuensanta y yo) y 5 Grados Técnicos (GT). Faltan los de Cartagena y Miguel, mi profe de las mañanas, se va a eso de las 19:00 a trabajar. Moraleja: Sifu, no hagas cursos los 14 de febrero.
Empieza el curso. Explica el ejercicio, va mirando, corrige a nivel individual, global, resalta los fallos, explica por qué se falla, cómo se puede solucionar, suelta un par de galletas, vuelve a explicar lo de las fronteras, tu cuerpo es tu país, tus brazos tu ejército y tu cabeza tu capital, repite con un compañero el ejercicio, al ver que lo hace mal le da un galletazo... Empieza a hacer calor en la sala. Los cristales, empañados. En esos momentos, nos “alegramos” de que falten los cartageneros. Menos gente, menos calor. Pero aún así... sudamos de lo lindo.
Exámenes. Sifu nos separa en grupos. Los de 1º a un lado, los de 2º a otro... Cada uno a repasar su programa. Exámenes de primero. Bien, se queda contento. Exámenes de segundo grado. Somos cuatro. La cosa se pone más seria. Se hace el silencio, más o menos, y se forma un círculo alrededor de Sifu.
Se dirige hacia Fuensanta. Ella entra en cuña inversa. Sifu hace un amago de seguir andando hacia delante y ella le empuja. Acaba empotrado en la pared. Murmullos. Los GT flipando. Pepe, sorprendido. Tranquilo profe, que todavía queda tarde y el examen no ha hecho más que empezar.
Sifu se ríe, le hace un ejercicio del programa de segundo y... al suelo. (N. del E.: 10 días después me enteré de que al señorito le encanta el suelo). Después de unos cuantos forcejeos y desplazamientos, para limpiar un poco el suelo, pellizcos y puñetazos, pillen donde pillen (y tengo entendido que un pellizco fue justo al ladito de... ahí) Sifu se sienta (o casi) encima de Fuensanta. “Ah”, dice, “eso es lo de la gamba”. Él se ríe y asiente. “Ya, pero...” Ese pero significa cómo-esperas-que-te-mueva-si-apenas-hemos-trabajado-en-suelo. Al final, y después de que el tío deje caer poco a poco su peso sobre ella y ya no hay más salida posible que la rendición, se aparta y se arrodilla frente a ella, le coge las piernas y con una mano le agarra del pantalón y hace ademán de bajarlo. Recibe una patada en los... weno, cerca, la verdad. Sonríe, asiente y la suelta. Nos mira a los demás. “Muy bien, la verdad. Veréis, he hecho esto porque es lo más normal que le ocurra a una mujer. Pero muy bien defendido”.
Se ponen de pie. Fuensanta vuelve a entrar con la cuña, Sifu la coge por detrás. Recibe un par de patadas en las piernas y varios intentos de codazos. Le sugiero que pruebe con los cabezazos. Él sonríe y ella vuelve a ir al suelo. Sifu le indica cómo salir, Pepe y Marcos le ayudan a colocar los pies y ella acaba marcándole un golpe en la cabeza con el talón. Bien. Fuensanta se pone de pie y Sifu se queda en el suelo. Él le tiende una mano para que le ayude a levantarse. Ella lo hace. Error. Vuelve a ir al suelo. “Nunca te fíes de nadie” le dice. Y la suelta.
Se ponen de pie. Él le tiende la mano dando por finalizado el examen. “Bufff... muy bien, enhorabuena”. Le sonríe y me mira.
P.D.: N. del A. significa Nota del Autor.
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