Error, error, error, error, error, error, crasísimo error.
Se deja dar el primer golpe, me engancha no sé cómo e intenta hacerme una mataleón de la que consigo medio salir porque, supongo, se deja. Pero vuelve a cogerme y me lleva al suelo. Caigo en posición defensiva [espalda apoyada en el suelo, brazos en posición de cuña, un pie apoyado en el suelo y el otro levantado preparado para patear (luego a luego va a ser lo que más entrenado tenga ^^)] y el Sifu se me echa encima. También decido que la próxima vez sea él el que ataque primero, a ver si así el resultado es distinto XD
Mi rodilla le medio frena pero nada. Empuja la pierna derecha a un lado y, por mucho que hayamos visto en clase el giro que evita que el atacante pueda entrar, consigue ponerse encima. Llega el momento flashback. Brazaco al cuello. Le cuesta un poco más que en Moratalla, pero muy poco XD Le intento apartar el brazo, cosa que consigo porque se deja. Me hace bon-sao (cabrón, por eso te dejaste…) y me marca un puñetazo en la cara. La quito y aprovecha para meter el brazo en el cuello. Empujo con la mano mientras meto la barbilla y consigo librarme de la presión unos segundos porque el tío vuelve a la carga con el otro brazo. Cuando me tiene se acomoda sobre mi estómago. “Alá Madrid”. “No”. Deja caer algo de peso sobre el estómago provocando que me resulte difícil retener el aire en los pulmones y aplica un poco de fuerza con el brazo que está cómodamente apoyado en mi cuello. “Alá Madrid”, “No”, más presión, “Alá Madrid”, “No”, más fuerza, jadeos al intentar respirar, la presión del estómago empieza a ser un tema a considerar muy pero que muy seriamente, “Alá Madrid”, “No”, cada vez cuesta mucho más respirar, afloja un poco, disminuye levemente la presión del estómago, puedo coger algo de aire, “Alá Madrid”, vuelve a apalancarse, expiro más aire del que me gustaría, “No”, sonrisa del Sifu, “Komm” (“Venga”, en plan, “venga, cede”), “Nein”, suspiro mientras suelta una risita y…
- “Quilla, vas a tener que morderle como siga así”. Ummm…
¿Qué fue lo que dijo Pepe al respecto hace unas semanas? Ah, sí. “Para salir de una agresión que se nos ha complicado hay que usar todo lo que se pueda. Si hay que arañar o morder, se araña y se muerde”. “Hombre Pepe…” digo. “Sí, sí. Se araña y se muerde si es necesario”. “Uy, ten cuidado con lo que dices, que te tomo la palabra, ¿eh?”. Reímos.
Volviendo al presente… José Manuel se acerca mientras el Sifu me suelta otro “Alá Madrid” y yo me vuelvo a negar. Tengo el brazo izquierdo del Sifu apretándome la garganta y su hombro a escasos centímetros de mi mandíbula. Muevo ligeramente la cabeza y muerdo. Muy poco y flojito, lo justo para marcar muy levemente los dientes y darle a entender que puedo morder. Aprieta un poco más y vuelvo a morder, esta vez algo más fuerte, aunque tampoco tanto. Deja caer todo su peso mientras vuelve a presionar con su brazo. “Alá Madrid”. Niego con la cabeza mientras intento que el “No” que medio jadeo suene más fuerte de lo que realmente suena. “Ohú que huevos”. El Sifu se ríe y me suelta, quedándose de rodillas con las manos apoyadas en las caderas y mi espinilla derecha apoyada en su estómago porque he recuperado la ya consabida posición defensiva.
- “No he seguido porque no quiero hacerle daño” – dice a los sevillanos.
- “¿Qué ibas a dormirla como a mí, Sifu?” – pregunta José Manuel mientras me aprieta el hombro izquierdo y asiente como dando su aprobación.
- “Si hubiera seguido, sí, pero mejor no, que luego para despertarla…” - me sonríe.
- “Uy, si… que me acuerdo de cuando me desperté, que pensé ¿y el tío este que me está morreando? Y era uno que me estaba haciendo el boca a boca, ohú”
Risas. Nos ponemos de pie, Sifu se levanta la manga (joder qué brazo tiene el cabrón) y se mira el sitio donde le he mordido. No tiene mucho. Sólo está un poco rojo. Le pregunto qué tal, me dice que bien, que no es nada, le pido disculpas, sonríe, me da un capón, me vuelve a decir que nada, que muy bien.
Me dirijo al vestuario a ducharme, ellos al suyo, me ducho, me cambio y me dirijo con Fernando, Yolanda y Javi al hotel que hay al lado del pabellón a comer. El conserje del pabellón me da una chaqueta que se han dejado en un vestuario y cuando entro me encuentro con Pepe, copa de cerveza en mano, que me mira sonriendo mientras asiente en plan espera-a-que-llegue-el-lunes-y-verás-que-no-te-mato-aquí-porque-no-es-plan-y-por-decencia-torera. Le tiendo la chaqueta.
- “Pepe, que se han dejado esto en un vestuario” – digo a la vez que empiezo a sonreír por la situación que se está creando. Al cabo de un rato de miraditas ya-te-vale, de re-transmitir la información acerca de la chaqueta, se decide a hablar.
- “Ya” – dice mientras sigue sonriendo – “¿Y yo qué quieres que haga con esto?” – pregunta cuando le cuelgo la chaqueta de marras del brazo
- “Pues no se… pero como eres uno de los que manda por aquí…”
- “Ya” - vuelve a decir sin dejar de sonreír y de mirar de aquella forma, pero de buen rollo
- “Ya… ¿qué? – pregunto a punto de partirme de risa. Se encoge de hombros y…
- “Ah, no sé. Tú verás”
- “Que hablamos el lunes, ¿no?”
- “Sip. Hablamos el lunes”
Me dirijo a la mesa y empezamos a comer. Tenemos la mesa de Sifu a unos metros. Javi, Fer, Yolanda, Juan y yo comentamos el consejo de guerra que tienen formado Pepe, un GT belga que vive en Tenerife, los sevillanos, el otro canario y él.
En un par de ocasiones nos miran sonriendo y cuando se cruzan las miradas de Sifu o de Pepe y la mía, mueve la cabeza en plan hay-que-ver.
Le mando un mensaje a Pepe. “Y aún así soy buena XD”. Se parte la caja. Le pasa el móvil a los demás, que también se ríen. José Manuel se gira, me mira y levanta el dedo pulgar mientras asiente, me guiña un ojo y me dice “Bien” sin articular sonido.
Terminamos de comer y, poco a poco, la gente se va marchando a casa. Juan, Fer, Yolanda, Javi y yo nos quedamos hablando en el hall, o sea. Pepe viene por detrás y me empuja levemente con el hombro “Anda que sí”. Le contesto, me explico, rebato, no puedo aguantarme la risa, él retoma su mirada espera-a-que-llegue-el-lunes-y-verás-que-no-te-mato-aquí-porque-no-es-plan-y-por-decencia-torera y asiente sin parar por defecto.
- “Quilla, siéntate aquí, anda” – me dice José Manuel mientras señala una mesa al lado del sofá en el que está sentado, más que nada porque al otro lado está sentado el canario.
Me siento a su vera y, en ese momento el GT belga le dice al canario algo como “Entonces Sifu sabe dónde están los puntos de dolor, ¿no?”. “No, que va. Sólo conoce unos cuantos”, contesta el otro.
-“Pues menos mal que no, porque los del cuello se los conoce a la perfección” – murmuro pero de manera lo suficientemente audible como para que oiga José Manuel, que se ríe.
- “¿Que pasa? ¿Te duele?” – pregunta mientras me engancha la nuca.
- “No, más bien por aquí” – señalo la parte donde Sifu se ha ensañado.
- “Es que has aguantado demasiado, pero oye, recursos… tienes. Pepe, cuídamela, ¿eh? Que esto es una máquina”
- “¿Ves como sí que soy buena?”
- “Uy, sí… pero muy en el fondo” – responde, de la misma forma, una vez más – “Y ya me gustaría que la tuvieras en clase” – añade sonriendo. Le miro asín ¬¬ mientras se parte la caja.
- “Pues sería un placer” – me da unas palmaditas en la espalda.
- “¿Ves? Él sí me quiere” – señalo ar zevillano, que sonríe.
Pepe niega, aparece Sifu, “Venga, señores”, los sevillanos, el canario y el belga se levantan y se van a una mini-sala de reuniones que hay al ladito de los sofases.
- “Enga quilla, intenta seguir viva hasta la próxima” – me da dos besos entra a la sala detrás del belga y seguido por Pepe, que me vuelve a empujar medio riendo.
Dejamos a los GT con su consejo de guerra y volvemos a Murcia. Un gran día. Ya veremos qué pasa dentro de tres meses XDD
lunes, 1 de marzo de 2010
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